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Nueve conmovedores epitafios

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[1]

POR: Stephen Messenger [2], [3]
PUBLICADO: 13 de junio del 2014

Actualmente, la mayoría de los estadounidenses consideran a sus mascotas no solo como compañeros animales, sino como miembros de sus familias, por lo que no es de extrañar que la muerte de un perro, gato u otra criatura querida pueda provocar un dolor y una pena tan fuertes como como con la pérdida de una persona querida. El apego sentimental hacia las mascotas no es un fenómeno moderno o propio de una sociedad sensible. De hecho, la gente ha estado llorando por sus animales fallecidos durante gran parte de la historia, y en ningún lugar es más evidente que en estos fascinantes y desgarradores epitafios escritos para perros de la antigua Grecia y Roma. Estos son nueve conmovedores epitafios antiguos para los perros: 

( 1 )

“Estoy llorando, mientras te llevo a tu último lugar de descanso, recuerdo como me regocijé cuando te llevé a casa en mis propias manos hace quince años.” 

[4] Los antiguos no se avergonzaban de llorar abiertamente por sus perros que se habían ido, como se ve en el triste adiós de su mascota por parte de su compañero.

( 2 )

“Tú, que pasas por este camino, si has notado este monumento, no te rías, te lo ruego, aunque sea la tumba de un perro. Las lágrimas cayeron por mí y el polvo se amontonó sobre mí por la mano de un maestro”

[5] En una época anterior a los cementerios de mascotas, griegos y romanos enterrarían a sus mascotas a lo largo del camino en tumbas marcadas como esta, un gesto triste que no tomaron a la ligera.

( 3 )

“Nuestro perrito, cuando te llevé (a la tumba) mis ojos estaban húmedos de lágrimas… Entonces Patricus nunca más me darás mil besos. Nunca más podrás estar contento en mi regazo. Tristeza… te he enterrado, y tú te lo mereces. En un lugar de descanso de mármol, te he puesto todo el tiempo al lado de mi sombra. En tus cualidades, sagáz eres como un ser humano. ¡Ah, yo! Compañero hemos perdido”

[6] Este texto se encontró en la lápida de Patricus, un perro italiano, escrito por su afligido dueño. Tenga en cuenta que, incluso en esta era, las mascotas estaban siendo comparadas con los humanos.

( 4 )

“A Helena, hija adoptiva, alma sin comparación y merecedora de alabanza”

[7] Los caninos domésticos, particularmente los perros falderos, a menudo se denominaban “promotores”, sugiriendo además que incluso para entonces las mascotas adoptadas eran consideradas miembros de la familia.

( 5 )

“Esta es la tumba del perro Stephanos, quién pereció, y por quién Rhodope derramó lágrimas. Fue enterrado como un humano. Soy el perro Stephanos, y Rhodope creó una tumba para mí.”

[8] Aquí, un perro llamado Stephanos es llorado por su maestro, Rhodope, que quería asegurarse de que todos los que leyeron este epitafio supieran cuánto significaba el animal para él.

( 6 )

“Myio nunca ladró sin razón, pero ahora él está en silencio”

[9] El dueño de este perro ofrece palabras simples pero poderosas para su mascota, dirigiéndose a él como si fuera un igual.

( 7 )

“Aquí la piedra dice que contiene al perro blanco de Melita, el guardián más fiel de Eumelus; pero ahora su voz está encarcelada en los silenciosos caminos de la noche”

[10] Para Eumelus, su mascota fallecida, Melita, era claramente más que un animal, sino una criatura con un alma que se desliza más allá de un reino que solo puede describirse en términos poéticos. 

( 8 )

“Issa es más tierna que el amor del gorrión de Lesbia, más pura que los besos de una paloma, más dulce que cien doncellas enrolladas en una, más rara que la piedra preciosa de la India. Es la mascota de Publio, querida Issa; Voz humana que pareces escuchar.”

[11] Este epitafio es más largo, la perra de Publio, Issa, se describe en términos casi mitológicos, celebrado en una pintura o estatua que se ha perdido.  

( 9 )

“Incluso cuando estés muerto en esta tumba, las bestias salvajes temerán a tus huesos blancos, cazador Lycas; y tu gran valor Pelion lo sabe, y la espléndida Ossa y las solitarias cumbres de Cithaeron”

[12] Los epitafios para perros de caza, como Lycas, a menudo representan a los animales como si fuera un compañero soldado en el campo de batalla, lo que subraya su importancia para la supervivencia de sus dueños.   

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Monos herramientas

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25 Junio del 2019 [ 1 ]


Javier Salas [ 2 ]

Un capuchino usa una piedra
para quebrar la cáscara.
CRÉDITO: Tiago Falotico

Desde la Edad de Piedra hasta nuestros días, la evolución humana está llena de ejemplos en los que la tecnología evolucionó a medida que eran capaces de mejorarla o adaptarla a sus necesidades. Por primera vez, podríamos contar con otra especie con un registro arqueológico de evolución tecnológica, de confirmarse los resultados de un estudio sobre los monos silbadores de las selvas de Brasil. Estos capuchinos llevan al menos tres mil años usando piedras para romper cáscaras de frutos y semillas, 450 generaciones en las que se transmitieron de unos a otros el conocimiento “cultural” necesario para seguir alimentándose de este modo hasta nuestros días.

Ya se sabía que estos pequeños monos llevan cientos de años usando herramientas de piedra para comer, pero el estudio arqueológico de sus lugares
habituales de trabajo muestra la gran novedad: una evolución de sus usos y métodos.

“Este descubrimiento presenta el primer ejemplo de variación del uso de herramientas a largo plazo fuera del linaje humano”

, asegura el estudio publicado en Nature Ecology & Evolution. Y añade:

“Nuestra identificación del cambio de uso de la herramienta de piedra en el registro arqueológico de los primates indica que los seres humanos no son únicos  esde el punto de vista de la variación de artefactos a largo plazo”.

Para los investigadores, la existencia de este cambio tecnológico a escala milenaria fuera del linaje humano abre la puerta a futuras investigaciones sobre cómo los animales que utilizan herramientas de piedra son capaces de adaptarse a las tendencias ecológicas a largo plazo. El registro más antiguo de herramientas usadas por animales no humanos es el de los chimpancés, de hace más de 4.000 años en Costa de Marfil, pero sin cambios en el tiempo. Según esta investigación, que ha desenterrado 122 herramientas líticas para su análisis cronológico, estos monos silbadores venían usando piedras más o menos del mismo tamaño para cascar estos frutos desde hace tres mil años. Pero hace unos seiscientos años introdujeron para esa tarea unas piedras más grandes y anchas que les sirvieran de yunque contra el que golpear.

Hasta entonces, las mismas piedras servían indistintamente como martillo y como soporte, y las marcas indican que atizaban con poca puntería. El patrón de golpeo muestra que quizá entonces machacaban semillas, más pequeñas que los anacardos actuales. En tiempos más recientes, hasta un siglo de antigüedad, cada vez aparecen menos de estos yunques, seguramente porque también empezaron a servirse de troncos y raíces gruesas para esa función, como se puede observar en los capuchinos actuales.

Estas 122 piedras son bastante más grandes que las habituales encontradas en la zona, lo que indica una selección consciente. Estos monos silbadores tienen una relación muy compleja con las piedras, ya que no las usan únicamente para abrir cáscaras. También las parten para poder chupar las sales de su interior, lo que genera unas lascas demasiado parecidas a las de los ancestros humanos; y las hembras en celo las utilizan para tirárselas a los machos demandando su atención sexual.

El último descubrimiento ofrece una nueva perspectiva: un uso cambiante a lo largo de los últimos milenios, lo que daría muestras de su capacidad para adaptarse a la evolución de recursos en su entorno o de mejorar su forma de reventar cáscaras para alimentarse. El trabajo de Tiago Falótico, de la Universidad de Sao Paulo, y Tomos Proffitt, de la College de Londres, explica que este cambio tecnológico puede ser una consecuencia de “la variación cultural” en los alimentos contra los que se usaban estas herramientas de piedra.

“Es decir, puede representar la firma arqueológica de múltiples poblaciones de capuchinos que frecuentaban esta ubicación, cada una de las cuales usaba piedras para diferentes alimentos”

, explican. Pero los primatólogos aseguran que también podría deberse a que una sola población de capuchinos provocara un proceso de cambio del uso de herramientas, quizá debido a la fluctuación en la abundancia de anacardos en la zona, uno de los alimentos favoritos de las poblaciones actuales. 

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Notas

[1] TOMADO DE: https://elpais.com/elpais/2019/06/24/ciencia/1561383937_957511.html

[2] NOTA DEL EDITOR: Javier Salas es un periodista especializado en información científica, tecnológica y medioambiental. En la actualidad,
trabajo en MATERIA, sección de noticias de ciencia y tecnología del diario EL PAÍS. Forma parte del equipo del programa de radio Galaxias y Centellas y he sido colaborador de La Ventana de la SER.

Participó en el equipo fundador del periódico Público, en el que estuvo durante más de cuatro años hasta su cierre. En ese diario, trabajó como redactor de la sección de Actualidad, estando al cargo de la información sobre comunicación, educación y bienestar animal entre otros. Durante dos años formó parte de la sección de Ciencias, siendo responsable de la cobertura de acontecimientos informativos como el accidente de la central de Fukushima o la crisis volcánica de El Hierro. Antes, estuvo trabajando durante dos años y medio en la web de Informativos Telecinco al frente de la sección de cultura, ciencia, tecnología y reportajes.

– Premio Nacional de Periodismo Doñana al Desarrollo Sostenible 2013.
– Premio Vodafone de Periodismo 2016.

Email: <javier@esmateria.com>

 

“Sandra” la orangutana que se convirtió en persona

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23 de junio del 2019 [1]
Enric González [2]

 

Sandra nació el 14 de febrero de 1986 en el zoológico de Rostock, en lo que entonces era la República Democrática Alemana. No se sabe mucho sobre su infancia,
salvo que su madre la rechazó. Creció en soledad. La enviaron al zoológico de Gelsenkirchen y en septiembre de 1995, con nueve años, fue vendida al zoológico de Buenos Aires. Allí se le encontró un compañero temporal con quien engendró a Sheinbira, una hembra. Sandra repitió la historia familiar: no quiso a su cría. Como su propia madre, carece de instinto maternal. De Sheinbira se perdió la pista. La compró un intermediario y se cree que está en algún lugar de Asia. Sandra permanece sola. Es el único animal de su especie en Argentina. Hasta aquí la historia previsible de un animal en cautiverio. Lo que ocurrió a partir de 2014 resulta mucho menos previsible. La Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (AFADA), representada por el abogado constitucionalista Andrés Gil Domínguez,
consideró que la situación de Sandra, “encerrada en una caja de cemento”, era intolerable y acudió a los tribunales para reclamar que dejara de ser considerada “cosa” u “objeto”, como establece el Código Civil y Comercial argentino. En marzo de 2015, el asunto llegó al Juzgado Contencioso, Administrativo y Tributario número 4 de la Ciudad de Buenos Aires, dirigido por la juez Elena Liberatori. Y ahí empezó a gestarse una sentencia sensacional. Empezó a gestarse también una peculiar relación afectiva entre una juez progresista y habituada a la polémica y una orangutana solitaria y, según sus cuidadores, crónicamente deprimida. Interrumpamos un momento la cuestión jurídica y saltemos en el tiempo hasta el 3 de julio de 2018. Sandra debía ser sometida a un chequeo médico completo, que la juez Liberatori había demorado hasta saber con exactitud qué pruebas eran necesarias y reunir un equipo profesional de máxima competencia. La orangutana bebió un zumo de frutas con un ansiolítico y luego recibió un dardo en la nalga cargado de Tilazol. Ya dormida, fue posible anestesiarla por completo. Sandra no es muy grande, pesa 40 kilos, pero es muy fuerte: puede romper con facilidad huesos humanos.

El equipo médico estaba compuesto por el veterinario jefe del Ecoparque, Dr. Guillermo Wiemeyer; el cardiólogo Dr. Guillermo Belerenian, del Instituto Pasteur; la ecografista Dr. Laura Kocun y la veterinaria primatóloga Dra. Susana Avellaneda. Se le hicieron radiografías, electrocardiogramas, ecocardiogramas, análisis de sangre, hisopado de fosas nasales, amígdalas y laringe; se le extrajo una muestra fecal y se le examinó la dentadura.

La juez argentina Elena Liberatori, en su despacho.
CRÉDITO: Mariana Eliano

La juez quiso estar presente. Una de las personas que realizaron el chequeo (cuyos resultados fueron buenos) cuenta que la juez no soltó en ningún momento la mano de la orangutana dormida. Para Elena Liberatori, Sandra había dejado de ser un caso más. “Estudié leyes para defender a los inocentes, y no hay nada más inocente que un animal” , explica la juez. Cuando habla de Sandra, parece -hablar de una amiga. Volvamos al debate jurídico y científico.

El 25 de agosto de 2014, después de la iniciativa de AFADA, Julio Conte-Grand, procurador general de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, publicó en el diario conservador La Nación un artículo titulado “Darwin ha muerto” en el que afirmaba: “La idea de otorgar personalidad jurídica a los animales, amén de configurar una ruptura con la visión clásica y un abierto rechazo a pautas distintivas básicas de naturaleza metafísica y antropológica, representa la literal y fatal descalificación de la teoría darwiniana, ya que parte importante de esa corriente de pensamiento, al tiempo que reclama el reconocimiento de la personalidad de los animales no humanos, se la niega a los embriones humanos”.

La conclusión de Conte-Grand era la siguiente: “Se postula, en consecuencia, que el ser humano, en alguna de las etapas de su vida, constituye una instancia evolutiva inferior a la de los monos. ¿Entonces el mono desciende del hombre?”. El artículo de Conte-Grand suscitó críticas de -numerosos científicos argentinos y, desde España, de la entidad Proyecto Gran Simio. El diario izquierdista Página 12 publicó la respuesta al fiscal de 253 profesionales de la biología, bajo el título “Darwin sigue vivo, y también las malas interpretaciones de la teoría evolutiva” . 

El caso de Sandra había abierto ya una gran polémica. Entretanto, la juez Liberatori preparaba su sentencia. Leyó, por ejemplo, Los animales no humanos, del jurista y sociólogo italiano Valerio Pocar, y El lenguaje de los animales, de la etóloga estadounidense Temple Grandin. Habló largamente con Lucía Guaimas, antropóloga y funcionaria de su propio juzgado. No llegó a descubrir, antes de emitir sentencia, la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia (2012), en la que un grupo de neurocientíficos, en presencia del astrónomo Stephen Hawking, proclamó que “los animales no humanos poseen substratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de los estados de consciencia, junto con la capacidad de exhibir comportamientos intencionales” . Liberatori conoció unos meses más tarde esa declaración, pero su decisión estaba tomada. 

El 21 de octubre de 2015 se emitió sentencia: Sandra fue reconocida como “sujeto de derecho” (no “objeto”) y se ordenó al gobierno de la ciudad de Buenos Aires, propietario del zoológico y, por tanto, de la orangutana, que garantizara al animal “las condiciones naturales del hábitat y las actividades necesarias para preservar sus habilidades cognitivas”. La Fiscalía recurrió y el titular del Juzgado número 15 de lo Penal, Gustavo Letner, consideró “extinta” la reclamación a favor de Sandra. Pero la Sala Tercera en lo Penal, integrada por tres magistrados, resolvió el 12 de diciembre de 2016 que Letner no había respetado los derechos de los demandantes (la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales) y consideró que “nada obsta a considerar a este tipo de animales como sujetos de derecho no humanos”.

Sandra quedó reconocida como persona no humana. Y se le concedió un recurso de habeas corpus, el procedimiento por el que cualquier detenido puede exigir comparecer ante el juez para que este determine sobre la legalidad de su privación de libertad. A su alrededor, en el zoológico de Buenos Aires, también habían empezado a cambiar las cosas. Como en otros lugares, el hecho de mantener animales encerrados y lejos de su entorno natural ya no parecía ni educativo ni divertido, sino cruel. El 23 de junio de 2016, el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, anunció que el zoo debía convertirse en un ecoparque. Las instalaciones se cerraron al público
y comenzó el traslado de animales, hecho —según la Fundación Azara, una prestigiosa ONG dedicada a la protección de la naturaleza— con prisas y torpeza. Murieron numerosos animales, entre ellos un mono y cinco ciervos. “El grado de ignorancia y de desprecio por la vida animal ha superado todo límite ético” , dijo Adrián Giacchino, presidente de Azara. 

La mirada de la orangutana impresiona. El encierro la deprime: si no la estimulan, permanece inactiva la mitad del día.
CRÉDITO: Natacha Pisarenko

Sandra iba quedándose sola. La juez Liberatori, convertida en la práctica en su tutora, había decidido que la orangutana debía pasar el resto de su vida en un lugar donde tuviera espacio y toda la libertad posible. Devolverla a la naturaleza estaba descartado de antemano.

Primero, porque había nacido ya en cautividad y habría sido incapaz de sobrevivir. Segundo, porque Sandra padecía, además de la reclusión, otra condena: la de ser mestiza. “Es una mezcla de orangután de Sumatra y de orangután de Borneo, y sus congéneres no la habrían admitido ni en un lugar ni en otro” , explica María Eugenia Dahlah, etóloga y miembro del equipo de cuidadores de Sandra. La decisión de su traslado, a la que el gobierno de Buenos Aires, propietario de Sandra, se resistió todo lo que pudo, requirió recursos, audiencias y debates. Finalmente se obtuvo su libertad.

¿Dónde enviar a Sandra? Se pensó inicialmente en un ecoparque brasileño, pero no reunía las condiciones. Varios expertos consultados por el juzgado propusieron otros centros y coincidieron en señalar que un lugar apropiado era el Center for Great Apes de Florida, situado entre Tampa y Orlando. La juez Liberatori visitó personalmente (pagando de su bolsillo) varios de los centros posibles y envió al secretario del juzgado (también privadamente) al Center for Great Apes para que examinara las instalaciones y averiguara las condiciones de un futuro traslado. 

La preparación del viaje de Sandra a Florida está resultando larga y llena de complicaciones. El juzgado y el Ecoparque mantienen una cooperación estrecha ( “somos como un matrimonio forzoso y debemos llevarnos bien” , comenta la juez), pero las autoridades estadounidenses imponen condiciones severas. Sandra debe llegar en buen estado de salud (de ahí las pruebas médicas exhaustivas realizadas en julio pasado), porque de lo contrario sería sometida automáticamente a eutanasia, y pasar una cuarentena con nuevos exámenes clínicos. “A un animal de circo no le impondrían condiciones tan estrictas” , lamentan en el juzgado. Los animales de circo, por otra parte, no suelen tener reconocida la condición de “persona no humana” . 

En las próximas semanas debe resolverse la licitación del traslado. Se busca una empresa que ofrezca las máximas garantías y que esté dispuesta a esperar hasta un año, por si surgen nuevos inconvenientes. Se trata de una operación logística compleja, que inquieta a toda la familia que ha ido formándose en torno a Sandra. Los expertos aconsejan que se la introduzca poco a poco en el futuro régimen de semilibertad y espacios abiertos. Temen que, tras una vida en cautiverio y muy habituada a los humanos, el cambio pueda resultar contraproducente. 

Sandra, fotografiada en el Ecoparque, antiguo zoológico de Buenos Aires.
CRÉDITO: Mariana Eliano

También está en proceso el permiso de importación por parte de Estados Unidos. En agosto debería estar todo listo. Pero entonces puede plantearse otra dificultad. Federico Ricciardi, portavoz del Ecoparque, indica que agosto es pleno invierno en Buenos Aires, mientras que en Florida las temperaturas veraniegas son muy altas. Los veterinarios aconsejan esperar un poco más, para que el contraste de temperatura sea menos extremo. “En cualquier caso, el traslado se realizará este mismo año” , afirma Ricciardi. Sandra espera desde hace tres. El presupuesto del viaje ya está aprobado. Al gobierno de Buenos Aires, que no nada en la abundancia, le costará tres millones de pesos, unos 60.000 euros.

Sandra se lo toma con paciencia. El cierre al público de las instalaciones, por la conversión del zoo en ecoparque, le ha proporcionado tranquilidad. En cierta forma, con el traslado de los otros animales, la orangutana está en la situación del jerarca nazi Rudolf Hess, el último preso de la cárcel de Spandau. A Sandra, sin embargo, se le proporcionan todos los cuidados posibles. A principios de 2016, por ejemplo, el juzgado negoció con la compañía naviera Buquebús la donación de unas cuantas sogas para que la orangutana pudiera jugar con ellas: fue complicado transportarlas, pero ya están en el “jardín privado” donde Sandra pasa muchas horas.

El abogado Gil Domínguez pidió también que se estableciera un régimen de visitas. No se puede ver a Sandra sin previa autorización judicial. Hay que recordar que, en las condiciones legales de la orangutana, tanto la cautividad como la exhibición son considerados hechos degradantes que vulneran sus derechos. Los cuidadores de Sandra procuran que juegue el mayor tiempo posible. El encierro la deprime, lo que se refleja en que, si no se la estimula, permanece inactiva más de la mitad de las horas diurnas. Además de las sogas, dispone de pelotas, canastas, telas o incluso periódicos.

La comida se le sirve cada día de una forma distinta, como estímulo, y se propicia que haga intercambios: le divierte conseguir lo que le interesa por medio de trueques. Ella tiene preferencias: “Uno de los cuidadores, muy corpulento, es su persona predilecta y le permite una gran proximidad; le gustan los tipos grandes” , sonríe el veterinario Dr. Luis Mazzola. Ella es generalmente tímida. Cuando sale al exterior tiende a quedarse al fondo, entre rocas, mirando con atención a sus visitantes. Mariana, la fotógrafa que la retrató para este reportaje, tuvo que hacer varios intentos y esperar durante horas para conseguir que Sandra se ofreciera a la cámara. Vale la pena la paciencia para observar los ojos de Sandra. Su mirada impresiona.

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Notas

[1] TOMADO DE: https://elpais.com/elpais/2019/06/17/eps/1560778649_547496.html

[2] NOTA DEL EDITOR: Enric González se inició en el periodismo con diecisiete años, trabajando en la edición barcelonesa de la Hoja del Lunes,
para después hacerlo en El Correo Catalán y El Periódico de Catalunya. En la década de los años 80 comenzó a trabajar para El País, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera periodística, siendo corresponsal de este medio en Londres, París, Nueva York, Washington, Roma y Jerusalén, hasta abandonar esta última a petición propia en octubre de 2012, tras el ERE de PRISA. Es asimismo colaborador habitual de la revista cultural Jot Down. El 16 de enero de 2013 fue anunciado como nuevo columnista del diario El Mundo. También es firma habitual de la revista Alternativas Económicas desde su lanzamiento el 1 de marzo de 2013. En septiembre de 2018 ha vuelto a trabajar para el diario El País como corresponsal en Buenos Aires. Entre otras actividades, ha cubierto la guerra del Golfo, el genocidio de Ruanda y las pruebas nucleares en el atolón de Mururoa

 

 

Si te gustan los perros, quizá se deba a tus genes.

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Nicholas Bakalar
[1]
23 de mayo de 2019

 

Unos investigadores suecos usaron una base de datos de 35.035 gemelos idénticos y fraternos nacidos entre 1926 y 1996. Con registros del gobierno y de clubes caninos reunieron información acerca de si tenían perros. Los gemelos idénticos, que comparten el cien por ciento de sus genes, son genéticamente más parecidos que los gemelos fraternos, quienes comparten solo el 50 por ciento. Los gemelos comparten el mismo entorno, así que, si un rasgo es genético, los gemelos idénticos se parecerán más respecto de ese rasgo que los gemelos fraternos. El estudio, publicado en Scientific Reports [2], halló que si una gemela idéntica tenía un perro, había una probabilidad del 40 por ciento de que su gemela también tuviera uno, en comparación con la probabilidad del 25 por ciento de las gemelas fraternas. Cuando un gemelo idéntico tenía un perro, había una probabilidad del 29 por ciento de que su gemelo también tuviera uno, en comparación con tan solo el 18 por ciento para los gemelos fraternos. En otras palabras, el hecho de tener un perro responde en gran medida a un componente genético. Los científicos calculan que la genética es responsable por el 57 por ciento de las mujeres que tienen perros y por el 51 por ciento de los hombres. 

“ A algunas personas les gustan los perros, y a otras no ”, dijo el autor principal,
Tove Fall, profesor de Epidemiología Molecular en la Universidad de Uppsala.
“ Y nuestros hallazgos sugieren que los factores heredados quizá expliquen la
diferencia ”.

 

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Notas

[1]  Nicholas Bakalar es un periodista especializado en: Medicina, Salud / Bienestar, Animales, Ciencia. Tiene su sede en Nueva York. Trabajó durante casi 20 años como editor de Doubleday, HarperCollins y otras casas. Es autor o coautor de doce libros sobre temas que van desde la salud y la medicina hasta el deporte, el humor y la literatura. Escribe regularmente sobre una variedad de temas científicos para The New York Times y ha publicado artículos en National Geographic News, Discover. 

[2] NOTA DEL EDITOR: El artículo en inglés se encuentra en:
https://www.nature.com/articles/s41598-019-44083-9

 

 

¿Has perdido a tu mascota?

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POR: Gregoria Caro

Los animales nos dan siempre un amor incondicional y por eso al poco tiempo de que lleguen a casa se convierten en un miembro más de la familia. Quien ha pasado por la pérdida de una mascota sabe el dolor que supone perder a tu peludo. No es fácil asumir que nuestro querido amigo ya no volverá como tampoco volverán los infinitos momentos de alegría y cariño que nos regalaba cada día. Muchas personas no entienden que haya quien sufre por la muerte de un animal pero quien lo haya vivido conoce el sabor amargo de esta pérdida y la mezcla de sentimientos que puede generarnos.

¿Qué sentimos cuando fallece nuestra mascota? Cada persona tendrá un duelo distinto pero ante esta situación se suelen experimentar cuatro sentimientos: la negación, la culpa, el enfado y la tristeza. En un primer momento es común la negación, no aceptar que tu mascota se ha ido y que los paseos, la hora de la comida, los cepillados o el amor que te daba ha desaparecido. Incluso pasado tiempo, muchos dueños consideran que tener un nuevo animal sería serle infiel a la mascota fallecida. ¡Seguro que te ha pasado!

Otro sentimiento que suele presentarse es la culpa y se debe a que muchas personas se sienten responsables de la situación. Es injustificado y esto sólo hace que la lucha se haga más complicada ya que no somos responsables de la, por ejemplo, enfermedad que ha padecido nuestro conejo. También injustificado es el enfado que podemos expresar con el veterinario que no ha podido salvarle o con nosotros mismos si vemos que nuestro animal ha enfermado a pesar de que hemos intentado por todos los medios darle siempre los mejores cuidados.

Y, por último, el sentimiento de la tristeza que tendremos que saber asumir para que no nos consuma. No obstante, el siguiente estadio siempre será la aceptación y con ella llegará el recuerdo de lo que fueron grandes momentos con nuestra mascota. Y lo más importante es que siempre estará en nuestros corazones. ¿Quieres dejar atrás el dolor? A continuación te vamos a dar 15 consejos para ayudarte a que lleves de una forma más sana esta situación que a veces se nos complica hasta sumirnos en una gran pena.

1

TU DOLOR ES LEGÍTIMO
La muerte o desaparición de una mascota es muy dolorosa. No te preocupes si te sientes muy triste porque has pasado años con ella y es lógico lo que sientes.

2

HÁBLALO
No evites hablar de tus
sentimientos ni los escondas. Desahogarse con alguien de confianza es un método perfecto
para superar pérdidas. ¡Si tienes que llorar, llora!

3

NO DEJES QUE TE AFECTE LO QUE DIGAN
Las personas que no han tenido mascota o nunca han pasado por una situación así no te entenderán. No te enfades con ellos y piensa que como tú hay mucha gente.

4

¿CÓMO CONTROLO LO QUE SIENTO?
Lo más importante es que no niegues el dolor y seas sincero contigo. Cuando aceptes que estás triste y que tienes que superar el duelo será más fácil.

5

DESPÍDETE DE TU MASCOTA SI LO NECESITAS
Algunas personas deciden incinerar a su mascota o enterrarla en su finca o en algún monte. En España no es legal pero existen cementerios de animales.

6

¿QUÉ HAGO SI HAY QUE SACRIFICARLO?
Si tu peludo está sufriendo, pídele consejo a un veterinario ya que él sabrá qué hay que hacer. Tú tienes la decisión final pero no alargues su sufrimiento sólo porque no quieras perderlo.

7

¿DEBO QUEDARME A VERLO?
Será duro ver cómo se apaga tu mascota, valora si estás preparado para estar presente en ese momento. No eres peor por no querer verlo.

8

¿HAY QUE DECÍRSELO A LOS NIÑOS?
Tú decides si quieres hablar con los niños del tema pero si lo haces sé sincero con que le ha pasado al animal.

9

¿CÓMO LO DIGO?
Las palabras utilizadas son muy importantes. Te recomendamos que no digas que “se ha ido” pues igual esperan que vuelva algún día. No escondas tus sentimientos con ellos y procura que ellos tampoco lo hagan. 

10

¿ES BUENA IDEA TENER OTRA MASCOTA DESPUÉS DE PERDER A UNA?
Las personas necesitamos superar el duelo antes de intentar crear vínculos nuevos con un animal. Te recomendamos que hasta que no lo tengáis superado no lo hagáis.

11

SÍ, LAS OTRAS MASCOTAS SE PONDRÁN TRISTES
Las demás mascotas de la casa verán que falta un compañero y también experimentarán dolor. Algunos animales pueden llegar a sufrir una depresión de lo que echan de menos a su amigo. ¡Tendrás que darles mucho amor!

12

CUIDADO AL INTRODUCIR UNA MASCOTA NUEVA
Puede que los animales de casa tarden en aceptar a la nueva mascota que entra pero ten paciencia para que todo se vaya estabilizando.

13

NO LAS COMPARES
Cada mascota es distinta así que nunca las compares y no utilices al recién llegado para sustituir al que ya no está.

14

UTILIZA LOS BUENOS RECUERDOS
No te recrees en que nunca más volverá, utiliza los recuerdos buenos que son muchos y aunque pase el tiempo siempre estarán contigo.

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EL DOLOR SE IRÁ
El dolor se irá pero tu mascota siempre estará con vosotros en vuestro corazón.

¿Cómo afrontar el duelo tras la pérdida de tu mascota?

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POR: Alejandra Sánchez Mateos
9 de mayo del 2018

¿Cómo afrontar el duelo tras la pérdida de tu mascota? (OlenaKlymenok / Getty Images/iStockphoto)

Perder a tu mejor amigo peludo, ya sea can o felino, puede ser realmente duro. Según un estudio del departamento de ciencias animales de la Universidad de Hawai (Estados Unidos), el 30% de los dueños sienten dolor seis meses o más, mientras que para un 12% supone un suceso muy traumático en sus vidas. Para la investigación, entrevistaron a 106 dueños de animales domésticos en una clínica veterinaria, de los cuales el 52% había perdido una o más mascotas por causas naturales y el 37% se había visto obligado a sacrificarlas debido a una enfermedad. Begoña Elizalde, psicóloga coordinadora del grupo de trabajo en duelo y pérdidas del Colegio Oficial de Psicologia de Catalunya (COPC), considera que influye mucho la manera en que pierdas a tu mascota a la hora de llevar tu duelo.

“Sacrificarlos es dolorosísimo, debido a los sentimientos de culpa por tomar decisiones tremendas y a las imágenes angustiosas que debemos presenciar. Mientras que cuando es repentina, por ejemplo un atropello, no te puedes preparar y te quedas en estado de shock” , relata la experta. 

También apunta el trance por el que se pasa cuando el animal muere en casa. Por un lado, tiene efectos positivos para el perro o gato porque está en un entorno
conocido y familiar donde recibe cariño, y por el otro, te puedes despedir de él. Pero no siempre es fácil, por lo que aparece el dilema de si quieres enfrentarte a esta
situación o si prefieres que otro ‘resuelva el problema’ porque para ti es imposible a nivel emocional. 

Muchos de los que hayan tenido una mascota saben que puede ser similar a la pérdida de un familiar o un amigo cercano. “Su muerte implica un duelo profundo y doloroso, debido a la gran compañía que nos ofrecen, al estrecho vínculo que se establece entre ellos y nosotros y al amor que llegamos a profesarles” , sentencia Elizalde.
De hecho, la revista Perspectives in Psychiatric Care señaló que este vínculo puede afectar a la salud física y mental y reafirma que la reacción de duelo tras la muerte “en muchos sentidos es comparable a la que se experimenta con un miembro de la familia”. Aseguran que en la era contemporánea ha habido un aumento de familias o individuos que eligen no tener hijos, pero adoptan relaciones profundas con los animales que cuidan. 

Por esta razón, su muerte puede suponer uno de los momentos más difíciles en la vida de una persona, a pesar de que a nivel social no esté reconocido como el mismo impacto emocional y anímico que se vive con la de un ser humano. Elizalde señala que aún falta sensibilidad hacia estos temas, no obstante, sentencia que vivimos en una sociedad muy hedonista que huye del dolor y que tan solo proclama la filosofía carpe diem, algo que no es beneficioso dado que el sufrimiento forma parte de la vida.

Pero, ¿como afrontar el duelo? La experta asegura que son las mismas cuatro fases por las que se pasa cuando muere alguien cercano:

1- La de negación, donde aún no hemos podido afrontarlo, pero la psicóloga considera beneficioso deshacernos o guardar los juguetes y objetos de nuestra
mascota. También opina que se debe respetar si el dueño necesita ocuparse en otros temas colaterales para ocupar su mente durante un tiempo, así como autopermitírtelo tu a ti mismo.

2- La de la expresión de emociones: tristeza, melancolía, rabia… A no ser que hayas podido velarle de alguna manera, Elizalde recomienda llevar a cabo un ritual de despedida, rodearte de amigos y ser indulgente ante las lágrimas, además de no exigirte estar bien cuando aún no lo estás. Además, cree que si la situación lo requiere puede ser necesario pedirse unos días en el trabajo. 

3- La de reconstrucción, aquí es cuando te das cuenta de que con el vacío que ha dejado se han roto un montón de rutinas diarias de las que antes no eras consciente, como sacar a pasear a tu perro y jugar en el parque, el momento ‘mantita y Netflix’ con tu gato… Es hora de crear unas nuevas.

4- La de relacionarse con el recuerdo de nuestro querido peludo de otra manera, de forma más segura y serena, de manera que vayamos cuesta arriba hacia la recuperación y ya solo quede el tremendo cariño que sentíamos por ellos.

Como es lógico cada uno las vive de manera diferente y no todos tardamos el mismo tiempo en recuperarnos, incluso algunas personas apuestan por la adopción de otro compañero, ante lo cuál no deben sentirse mal puesto que deben darse cuenta que no se trata de ‘sustituirlo’.

TOMADO DE:
https://www.lavanguardia.com/vivo/20180509/443214192803/afrontar-duelo-perdida-mascota.html