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Un perro salvó mi relación

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Un perro salvó mi relación

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Por MAURA LAMMERS
21 de setiembre del 2018
[1]

Cuando sonó el teléfono, estaba probándome un vestido. Le insistí en que me dejara en paz durante algunas horas de mi día libre, pero Jeff estaba llamándome. Me estaba probando ropa que no podía costear en una tienda a unas cuantas calles de la casa, y cuando él me pidió que saliera, pregunté:
“Cómo sabes dónde estoy?” .
“Vi tu auto” , dijo. “Te tengo una sorpresa” .

Mientras me vestía, traté de darle el beneficio de la duda a mi novio. Tal vez quería tener un gesto amable conmigo, como invitarme un café. En cambio, lo descubrí esperando en la banqueta al lado de un perro color canela que le llegaba a la rodilla. El perro se me acercó, con resoplos causados por la humedad; parecía haber una sonrisa en su hocico de cachetes caídos. Hice el sonido que siempre hago cuando veo a un perro que no conozco; en parte suena como un arrullo de un adulto hacia un bebé y en parte como los gritos de un niño al ver un regalo de Navidad. El perro era bajito y fornido, con la cabeza cuadrada como un pitbull, pelaje delgado y las orejas pequeñas dobladas en triángulos simétricos. 

“¿De quién es este perro?” , pregunté. “¿Cómo se llama? ¡Qué tierno!” .
Jeff dijo que había visto a Pudge desde su auto, merodeando como a un kilómetro y medio de ahí. Preocupado de que el perro estuviera perdido con ese calor, lo siguió durante una cuadra. “Por fin logré acercarme lo suficiente para abrir la puerta” , explicó. “Y Pudge saltó al auto” .
“¿Cómo sabes que se llama Pudge?” .

“No lo sé” , contestó Jeff. “Decidí ponerle así. Sé que tienes planes pero, ¿crees que podrías ayudarme a encontrar a su familia?” .
Esa era una de las cosas que siempre me habían encantado de Jeff, su maña para arruinar mis planes de la mejor manera posible. Hacía tiempo que no me dejaba llevar por su espontaneidad y, con Pudge moviendo la cola frente a mí, no pude negarme. En aquel momento, Jeff y yo llevábamos dos años de relación. Vivíamos juntos desde hacía un año y medio. Cuando nos mudamos a la casa de tres recámaras que compartíamos con dos amigos, yo quería que tuviéramos un perro. Aquello se convirtió en el tema de conversación de todas las noches, hasta que fue motivo de discusiones. Jeff tenía razones lógicas para no aceptar volvernos padres de un perro:
estábamos tratando de ahorrar dinero, teníamos horarios dispares en nuestros trabajos y ambos queríamos irnos de Kansas City, Misuri, pronto.

Yo argumentaba que él solo estaba evitando el compromiso de un perro; y por “compromiso de un perro” me refería al compromiso conmigo. No peleábamos seguido, pero cuando lo hacíamos era por eso. Nunca dudé que Jeff me amara, pero se sentía más cómodo viviendo un día a la vez que haciendo planes a futuro conmigo. En las semanas previas a que encontráramos a Pudge, la vida se nos había complicado más. La hermana de Jeff se había enterado, a los 33 años, de que tenía cáncer cerebral y él decidió que regresaría a casa de sus padres en Minnesota para cuidarla. En aquella época, yo decidí que haría un posgrado en Spokane, Washington.

 

Nos quedaba un mes en nuestro contrato de arrendamiento. Ninguno de los dos quería terminar, pero sabíamos que era lo correcto dadas las circunstancias. Con el mismo optimismo triste, acordamos que quedaríamos como amigos.

Dado que Pudge no tenía placa ni chip, caminamos por el vecindario donde Jeff lo había encontrado hacía tres horas. Recorrimos todas las calles. El perro nos seguía lentamente mientras tocábamos puertas y preguntábamos a los transeúntes si lo reconocían. “No” , escuchábamos una y otra vez. “Pero no hay cómo negar que es lindo. Deberían quedárselo” . Jeff y yo sonreíamos mientras evitábamos hacer contacto visual entre nosotros. Después de dos días de largas caminatas y un sinfín de publicaciones en redes sociales, no había ningún indicio de que estuviéramos más cerca de encontrar a los dueños de Pudge. Un día antes, lo habíamos llevado a revisión con el veterinario y nos enteramos de que tenía una infección en el oído. Cuando le echamos un chorrito de medicamento por la oreja, entrecerró los ojos, pero no se quitó ni intentó mordernos. Nunca ladraba, solo chillaba bajito si Jeff o yo salíamos de la habitación y meneaba la cola cuando regresábamos. No podíamos creer que un perro tan bien portado no tuviera casa. Sin embargo, a pesar del buen comportamiento de Pudge, los amigos con los que vivíamos ya querían que nuestro peludo intruso se fuera, lo cual era comprensible. 

El refugio que no mataba a los animales al que acudimos en Kansas City tenía una política con la cual se debía pagar una tarifa por los perros callejeros si se iban a quedar durante más de 72 horas. Nuestra otra opción era llamar a control de animales, que lo llevaría al mismo refugio, pero de manera gratuita. El tercer día, Jeff hizo la llamada y una oficial fue por el perro una hora después. Pudge salió a recibirla, atravesando la puerta de malla y la saludó igual que hacía con todo el mundo: como si fuera un amigo
al que no veía desde hacía mucho tiempo. “¿Podemos despedirnos?” , pregunté. Traté de contenerme, pero mientras me agachaba para acariciar a Pudge, comencé a llorar, igual que Jeff. La oficial nos miró como si estuviéramos locos. “Miren, no me lo tengo que llevar. Se puede quedar aquí” . “No” , dije, hablando entrecortadamente. “No podemos quedárnoslo” . Mientras la oficial se llevaba a Pudge, Jeff y yo nos abrazamos.

“¿Hice mal?” , preguntó Jeff. “No” , contesté. Pero ambos lloramos con más ganas. Unas dos horas después, cuando Jeff se fue a comprar cervezas para ahogar nuestras penas, recibí un mensaje de Facebook de una mujer que reconoció a Pudge en una de mis publicaciones. Dijo que se llamaba Buddy y me dio el número de sus propietarios. Les escribí para decirles que “Buddy” estaba
esperándolos en el refugio. “Tal vez sea lo mejor” , escribió el hombre. “Ya tenemos tres perros. Estábamos pensando en regalarlo de todos modos” . Para cuando Jeff regresó, sentía que necesitaba algo más fuerte que alcohol.

Saber que los dueños de Pudge no lo querían de vuelta lo cambió todo. Seguíamos sin un centavo. Nuestra relación seguía estando al borde del fin. Además, era cierto que si dejábamos a Pudge en el refugio, podría encontrar otro hogar. No obstante, no pudimos hacerlo.
Nos quedaban dos semanas donde vivíamos antes de que terminara el contrato de arrendamiento, pero no habíamos hablado de terminar. Solo hablábamos de recuperar al condenado perro. Así que hicimos un plan. Dado que yo tenía que mudarme más lejos y tendría un horario más ocupado como estudiante, decidimos que Jeff se llevaría a Pudge. Les suplicamos a nuestros amigos que toleraran al animal un poco más y al padre de Jeff que dejara que Pudge se mudara a su casa a finales de agosto, junto con su hijo adulto. Nuestros amigos y seres queridos aceptaron estas demandas con más amabilidad de la que quizá merecíamos. Tal vez supusieron, con justa razón, que Jeff y yo estábamos al borde del colapso. Trajimos a casa a Pudge a mediados de agosto y seguimos una vida normal una semana más.

Lo llevábamos a pasear, lo bañábamos en el jardín con la manguera, lo regañábamos por pedir comida de humanos. Pudge se extendía por todo el piso de la cocina siempre que yo cocinaba la cena. Tomaba unas diez siestas a lo largo del día y a pesar de ello dormía sin hacer un solo ruido toda la noche. Días antes de la fecha en la que teníamos que mudarnos, miré nuestras maletas y cajas a medio empacar, y a Pudge dormido en su cama. “¿Sabes qué?” , le dije a Jeff. “Me molesta que nunca hayamos hablado de una relación a larga distancia como una opción” . Hasta ese momento había hecho lo posible por irme separando lentamente de Jeff, para aminorar el duelo inevitable. Sin embargo, tener un perro había hecho que tuviéramos una conexión. En lugar de no salir juntos, Jeff y yo llevábamos a Pudge al parque o a almorzar. Discutíamos sobre la mejor marca de comida para perro en lugar de concentrarnos en el final de nuestra relación. Sobre todo, ninguno de nosotros podía darse el lujo de adoptar a un perro
solo. Dividir el costo de las facturas del veterinario, las cuotas de adopción y los suministros fue lo que nos salvó; revivió la generosidad que alguna vez nos habíamos mostrado mutuamente. 

Esa noche, Jeff y yo sopesamos los pros y los contras de mantener una
relación a distancia hasta que necesitamos tomar una pausa. Volvimos a hablar de eso al día siguiente y luego cambiamos el tema. Sacamos a Pudge a caminar y volvimos a hablarlo un poco más. Lo comentamos en la cama, con Pudge dormido en el piso.
A pesar de la distancia entre nosotros, los costos abrumadores de los boletos de avión y la incertidumbre de nuestro futuro, ya no podíamos separarnos, así como no pudimos dejar ir al perro. 

Un año después, Jeff y yo seguimos juntos, aunque vivimos a cientos de kilómetros de distancia. Desearía poder decir que Pudge también sigue con nosotros, pero a principios de diciembre del año pasado, cuatro meses después de que me había mudado, el veterinario descubrió que Pudge tenía cáncer en todo el cuerpo. El primero de enero tuvimos que dormirlo. Pudge no es la única razón por la que Jeff y yo no terminamos, pero fue una razón de peso para unirnos cuando más lo necesitábamos. Al darle un nuevo
hogar a un perro viejo durante los que resultaron ser sus últimos meses, también le dimos a nuestro amor un nuevo lugar para vivir.

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Notas

Tomado de:
https://www.nytimes.com/es/2018/09/21/modern-love-perro-rompimiento/?emc=edit_bn_20180928&nl=boletin&nlid=7492686620180928&te=1

[1] Maura Lammars es estudiante de posgrado en la Universidad Oriental de Washington.

 

 

 

 

 

Tener “perrhijos” puede ser señal de trastornos mentales

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Tener “perrhijos” puede ser señal de trastornos mentales

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En la actualidad, muchas personas adquieren la costumbre de adoptar perros y los tratan como si fueran sus verdaderos hijos.

El académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Moisés Heiblum, afirma que este comportamiento puede llegar a ser perjudicial.

De acuerdo con el especialista, comportamientos como gastar más dinero en el perro que en uno mismo, comprarle ropa “humanoide”, publicar fotos en redes sociales del animal en las que se ve que este se está tomando una “selfie”, crearle perfiles en redes sociales, llamarlo “mi bebé” y otras actitudes similares podrían ser signos de que se padece de algún trastorno psicológico.

Para comenzar, según el experto, cuando uno “invierte” tanto en una mascota hace que los humanos empiecen a generar grandes expectativas en el perro en el gato adoptado.

Heiblum aconseja que, antes de llenar a la mascota de regalos o llevarla a un restaurante, uno debe preguntarse:

Además, tratar a los animales como a hijos humanos hace que los animales se vuelvan demasiado dependientes.

Esto puede provocar que cuando el humano no está en el hogar, el animal se sienta ansioso, sufra ataques de pánico, destruya objetos y orine o defeque dentro de la vivienda.

El especialista afirma que perros y gatos no son tan “inocentes” como aparentan, y son conscientes de la relación costo-beneficio de actuar mal ya que saben que cuando incurren en algún comportamiento de ese estilo, pueden llamar la atención y conseguir algún beneficio de los dueños.

Por esa razón el académico hace un llamado a los dueños a no integrar a los animales en rituales y prácticas humanas ya que no necesitan ni entienden eventos como bodas o fiestas de cumpleaños:

Por ejemplo, explicó, si un perro está todo el tiempo con su dueño se crea apego excesivo, y cuando no está, el animal puede sufrir de ansiedad por separación, que se manifiesta con ataques de pánico que lo motivan a destruir objetos, vocalizar, orinar y defecar dentro de la casa.

“Al regresar y ver el desorden, el dueño piensa que el animal lo hizo en venganza por haberlo dejado solo, lo regaña y lo trata como si entendiera las circunstancias, cuando en realidad el perro está expresando ansiedad porque la figura que le aporta seguridad no está disponible”.

Además, prosiguió, los animales aprenden de las consecuencias de sus acciones. Los perros son verdaderos analistas del costo-beneficio de su conducta, así que si les reditúa, tratarán de repetirla.

Por ejemplo, si se suben al sillón es porque el dueño se los ha permitido sin establecer límites o reglas, pero si un día quiere bajarlo por la fuerza, el perro gruñe y muestra los dientes, amedrentando a la persona; entonces, el animal aprendió que de esa manera puede quedarse en ese espacio.

Para que tengan un estado de bienestar, es necesario cubrir ciertas necesidades básicas: no tener hambre ni sed; contar con un lugar para resguardarse del ambiente; estar libres de dolor, enfermedades y miedo; tener la libertad de expresar su comportamiento normal y realizar actividades apropiadas a su especie.

Finalmente, Moisés Heiblum indicó que se les debe enseñar a ganarse las cosas buenas de la vida. “Sin ningún tipo de violencia o sometimiento, se les debe instruir con tres o cuatro comandos a través de refuerzo positivo, para que cada vez que quieran algo ‘paguen’ para conseguirlo”.

Cambios en la legislación de Taiwan

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27 de mayo del 2016

 

Los recientes cambios en la legislación de Taiwan sobre experimentación con animales [ (1)]

 

AUTOR: Ting [ (2)]

 

RESUMEN

 

La regulación sobre productos cosméticos se ha regulado en todo el mundo. Dichos cambios son la respuesta a las demandas de los consumidores relativas a la seguridad de los productos químicos y la protección de los animales.

Una de las tendencias globales mas significativas se refiere a las reformas de la normativa acerca de los tests de los productos cosméticos realizadas en animales y Taiwan no ha sido una excepción.

Este informe no pretende proporcionar una imagen completa de la ley de experimentación con animales en Taiwán, sino que proporciona información sobre algunos aspectos de los cambios que se han introducido en la regulación de Taiwán, con respecto a la experimentación con animales.

Taiwán presentó un proyecto de ley para prohibir la experimentación con animales en productos cosméticos en 2014 y varios reglamentos se han modificado para proteger a los animales de laboratorio en general. Según el profesor. Li, de la Universidad Nacional de Taipei, que se ha dedicado al desarrollo del Derecho Animal en Taiwán, el problema sigue siendo la existencia de una aplicación que sea eficaz para la protección de los animales en Taiwán. Sin embargo, este informe explica qué cambios se pueden observar en la redacción de la ley así como las medidas adoptadas para hacerla eficaz, lo cual es, desde luego, digno de ser destacado.

En la Parte 2 se analiza un proyecto de ley para prohibir la experimentación con animales cosmética. En la parte 3, Ting traduce la revisión de la Regulation for Establishing and Management of The Animal Care and Usage Committee/Panel [ (3)]
Y así mismo hace un análisis de la revisión en la parte 4.
La Parte 5 concluye este Informe.

TOMADO DE:
http://www.derechoanimal.info/esp/page/4583/los-recientes-cambios-en-la-legislacion-de-taiwan-sobre-experimentacion-con-animales

DOCUMENTO COMPLETO EN INGLÉS:

http://www.derechoanimal.info/images/pdf/Recent-Changes-in-Taiwan-Animal-Testing-Law.pdf

 

NOTAS

 

1. NOTA DEL EDITOR: El texto original, en inglés, puede ser consultado en:
http://www.derechoanimal.info/images/pdf/Recent-Changes-in-Taiwan-Animal-Testing-Law.pdf

2. NOTA DEL EDITOR: Traducción libre.

3. NOTA DEL EDITOR: The Animal Care and Usage Committee/Panel

Sentencia 2017-011781

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Expediente: 17-011098-0007-CO
Resolución: Nº 2017011781

 

SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las quince horas cinco minutos del veintiseis de julio de dos mil diecisiete.

 

Acción de inconstitucionalidad promovida por MANUEL ENRIQUE HIDALGO MORERA, mayor, casado, empresario, cédula de identidad No. 1-0638-0129, vecino de Santa Bárbara de Heredia, en su condición de Presidente con representación judicial y extrajudicial de la ASOCIACIÓN NACIONAL DE CRIADORES DE GALLOS, contra los artículos 15 bis, 21, inciso a) y 21 bis de la Ley de Bienestar de los Animales (Ley No. 7451 del 16 de noviembre de 1994 y sus reformas) y los ordinales 279 quáter, 279 quinquies y 405 ter del Código Penal.

 

RESULTANDO

 

1.- Por escrito recibido en la Secretaría de la Sala a las 11:09 hrs. del 14 de julio de 2017, el accionante solicita que se declaren inconstitucionales los artículos 15 bis, 21, inciso a) y 21 bis de la Ley de Bienestar de los Animales (Ley No. 7451 del 16 de noviembre de 1994 y sus reformas) y los ordinales 279 quáter, 279 quinquies y 405 ter del Código Penal. Alega, al efecto, que el artículo 21, inciso a), de la Ley No. 7451 establece una sanción de multa contra quien:

 

“Con el fin de promover peleas entre animales, promueva o realice la cría, la hibridación o el adiestramiento de animales para aumentar su peligrosidad.”

 

Afirma que la norma impugnada no contiene excepciones normativas, en relación con actividades culturales propias de nuestra nación y del ser costarricense, como es el caso de las peleas de gallos. Argumenta que dicha norma podría provocar la desaparición de tal actividad cultural, por el desuso en la que caería, ante el temor de las personas de incurrir en sanciones. Indica que el artículo 1 de la Constitución Política establece que Costa Rica es una República democrática, libre, independiente, multiétnica y pluricultural, es decir, se reconoce que nuestro país es un país con diversidad cultural y, por lo tanto, el ejercicio de tal diversidad cultural es libre y solo puede ser ejercida por medio de las tradiciones de los pueblos que conforman las distintas culturas del país. Señala que la norma impugnada no solo impide el libre ejercicio de una actividad del pueblo, sino que, además, priva a las futuras generaciones del conocimiento y celebración de esta tradición, lo que cercena su identidad cultural y el sentido de permanencia a la nación. Agrega que la Declaración de México sobre las Políticas Culturales, aprobada en la Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales, celebrada en 1982, dispone que “en su sentido más amplio, la cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o grupo social. Ella engloba, además de las artes y letras, los modos de vida, los
derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”
. Añade que en esa misma Conferencia se afirmó, como principio, que la comunidad internacional considera que es su deber velar por la preservación y la defensa de la identidad cultural de cada pueblo. Manifiesta que la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), celebrada en París, en 1989, acordó que la cultura tradicional y popular forma parte del Patrimonio Universal de la Humanidad y dicha cultura tradicional se define como el “conjunto de creaciones que emanan de una comunidad cultural fundadas en la tradición, expresadas por un grupo o por individuos. Sus formas comprenden, entre otras, la lengua, la literatura, la música, la danza, los juegos, los
ritos, las costumbres, la artesanía, etc.”
. Indica que la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial define la cultura tradicional popular como los “usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad…“. Expone, asimismo, que la Declaración Universal de los Derechos Humanos consagra, en su artículo 22, que toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad; además, la Declaración establece, en su numeral 30, que nada en la misma podrá interpretarse en el sentido que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en ese
mismo instrumento internacional. Asegura que en la gran mayoría de países latinoamericanos las peleas de gallos forman parte de sus tradiciones nacionales, por lo que tal actividad no se encuentra penada, ni administrativa ni judicialmente.
Asevera que así ocurre, por ejemplo, en Puerto Rico, Perú, Nicaragua y Panamá, en donde se exceptúa, expresamente, a las peleas de gallos de prohibición o sanción. Sostiene que, en el caso costarricense, alrededor de 1790, las peleas de gallos ya constituían la diversión predilecta de los adultos y, para 1810, ya existían las galleras en Costa Rica. Afirma que la celebración de peleas de gallos es una de las tradiciones que forman parte de la cultura de nuestro pueblo desde hace varios siglos y no fue sino recién en el año 1922 que se prohibieron las apuestas en las peleas de gallos; sin embargo, las peleas de gallos nunca han sido prohibidas en Costa Rica, por lo que tal tradición siguió desarrollándose, de forma ininterrumpida, hasta la prohibición introducida por las normas impugnadas. Indica
que el artículo 89 de la Constitución Política tutela el acervo cultural de la nación, el cual incluye, como uno de sus contenidos esenciales, a las tradiciones. Argumenta que entre las tradiciones tuteladas por el citado artículo 89 se encuentran las peleas de gallos, al ser una de las tradicionesmás arraigadas en el pueblo costarricense. Alega, además, que en el caso de losgallos de pelea, se
promueve y se realiza su cría, exclusivamente, para serutilizados en peleas de gallos, ergo, si tales peleas están prohibidas, dichosanimales se extinguirán, ya que nadie los volverá a criar. Lo que infringe, también, el citado artículo 89 constitucional. Señala que los artículos 21 bis de la Ley de Bienestar de los Animales y 279 quáter, 279 quinquies y 405 ter del Código Penal, infringen -por
omisión- el ordinal 33, en relación con el numeral 89, ambos de la Constitución Política, por cuanto, al establecer las actividades exceptuadas de la aplicación de las sanciones previstas en la Ley No. 7451 y en el Código Penal, se omite incluir que los empresarios dedicados a la cría de gallos de pelea podrán realizar peleas entre esos animales, así como reproducirlos, exclusivamente, para ese fin. Afirma que esa normativa sí excluye a varias actividades de tales sanciones administrativas y penales, a diferencia de lo que ocurre con las peleas de gallos, a pesar que todas estas actividades se encuentran en la misma situación de hecho, dado que, se trata de actividades que forman parte integrante de las tradiciones costarricenses. Indica que en el caso del artículo 15 bis permite la celebración de espectáculos públicos o privados entre animales, siempre que se cumplan las disposiciones del Ministerio de Salud y del Ministerio de Agricultura; sin embargo, tal norma deviene inconstitucional, por sus efectos, pues, en tanto que el artículo 21 bis de la Ley No. 7451 sanciona e impide, implícitamente, las peleas de gallos, se impide toda posibilidad que tal actividad pueda ser considerada como un
espectáculo público o privado por esta norma y, por tanto, tener la posibilidad de seguir realizándose, como ha sucedido desde la Conquista hasta nuestros días. Solicita que, en consecuencia, se acoja la presente acción.

 

2.- A efecto de fundamentar la legitimación que ostenta para promover esta acción de inconstitucionalidad, el accionante afirma que su representada acciona en defensa de los intereses corporativos y colectivos de sus asociados, es decir, de las personas que se dedican a la actividad de criar gallos de pelea y de los propietarios de los gallineros, en tanto que las normas impugnadas convierten en delito el
ejercicio de tales actividades. Señala que, en consecuencia, su representada se encuentra legitimada conforme a lo dispuesto en el párrafo segundo del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional.

 

3.- El artículo 9 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional faculta a la Sala a rechazar de plano o por el fondo, en cualquier momento, incluso desde su presentación, cualquier gestión que se presente a su conocimiento que resulte ser manifiestamente improcedente, o cuando considere que existen elementos de juicio suficientes para rechazarla, o que se trata de la simple reiteración o reproducción
de una gestión anterior igual o similar rechazada. Redacta el Magistrado Jinesta Lobo; y, Considerando:

 

I. DE LA INADMISIBILIDAD DE LA PRESENTE ACCIÓN DE
INCONSTITUCIONALIDAD.

 

El accionante impugna el artículo 21, inciso a), de la Ley de Bienestar de los Animales (Ley N.° 7451 de 16 de noviembre de 1994, reformada mediante Ley N° 9458 del 11 de junio de 2017), en tanto prevé una sanción administrativa de multa de un cuarto a medio salario base -de acuerdo con el artículo 2 de la Ley No. 7337 de 5 de mayo de 1993-, según la gravedad de la infracción, a quien: “Con el fin de promover peleas entre animales, promueva o realice la cría, la hibridación o el adiestramiento de animales para aumentar su peligrosidad”. Alega el accionante que, con tal norma, se introdujo, implícitamente, la prohibición de realizar peleas de gallos. Cuestiona, además, los artículos 21 bis de la Ley de Bienestar de los Animales y los ordinales 279 quáter, 279 quinquies y 405 ter del Código Penal, en
tanto que en tales numerales se omite contemplar a las peleas de gallos como una actividad excluida de las sanciones administrativas y penales previstas en esos cuerpos normativos. Reclama, finalmente, que el artículo 15 bis de la Ley de Bienestar de los Animales permite los espectáculos públicos o privados con animales, que cumplan con las disposiciones del Ministerio de Salud y del Ministerio de Agricultura y Ganadería, para la protección de las personas y de los animales, por cuanto, alega que no será posible que las peleas de gallos sean considerados como espectáculos públicos o privados, en tanto sea una actividad prohibida por el ordinal 21, inciso a), de ese mismo cuerpo normativo. Argumenta que la normativa impugnada prohíbe realizar peleas de gallos, pese que, tal actividad -según alega- hace parte del acervo cultural del pueblo costarricense, con lo que se infringe el artículo 89 constitucional. Agrega que otras actividades, que también hacen parte de dicho acervo cultural, sí son excluidas, expresamente, de la aplicación de las sanciones administrativas y penales previstas en esos cuerpos normativos, a diferencia de lo que ocurre con las peleas de gallos, lo que considera
infringe los artículos 33 y 89 constitucional. Finalmente, alega que la prohibición de realizar peleas de gallos provocará que se dejen de criar gallos de pelea, lo que provocará su extinción, en infracción del citado artículo 89. En cuyo caso, una vez analizados los reproches y alegatos del accionante se constata que la acción en estudio no puede estimarse como un medio razonable para resguardar los
derechos e intereses que se estiman como infringidos, pues, a diferencia de lo que alega el accionante, no son las normas cuestionadas las que introducen la referida prohibición de realizar las peleas de gallos, sino que tal prohibición está contemplada, previamente, en otras disposiciones normativas. En concreto, es el artículo 3 de la Ley de Juegos (Ley No. 3 del 31 de agosto de 1922) el que establece que el “juego de gallos es prohibido”, sea, que prohíbe, per se y de forma específica, las peleas de gallos, como así lo ha interpretado este Tribunal Constitucional (voto No. 3985-96 de las 15:48 hrs. del 07 de agosto de 1996) y la Procuraduría General de la República (ver opinión jurídica No. 064-J del 04 de mayo de 2016). Lo que debe complementarse con lo dispuesto en el artículo 15 de la Ley de Bienestar de los Animales (Ley No. 7451 del 16 de noviembre de 1994), que prohíbe -en general- “la cría, la hibridación y el adiestramiento de animales con el propósito de aumentar su peligrosidad”, así como que “los responsables de animales de cualquier especie promuevan peleas entre ellos”. De lo que se deriva que la mencionada prohibición de realizar peleas de gallos tiene su expreso y principal sustento normativo en una norma distinta a la alegada por el accionante y que está vigente en Costa Rica desde hace cerca de un siglo (Ley de Juegos). Prohibición que se vino a complementar en 1994, con la promulgación de la citada Ley de Bienestar de los Animales, en razón de lo dispuesto en su artículo 15. Normas que, simplemente, no son impugnadas en la presente acción. Por su parte, la normativa impugnada por el accionante, tan solo vino a complementar tal marco normativo, en tanto regula, esencialmente, el tema de las eventuales sanciones. Esta circunstancia determina el rechazo de plano de la presente acción, dado que, la impugnación de esa normativa no constituye medio razonable de amparar o satisfacer la pretensión final del actor, en el sentido de tener por permitidas o autorizadas las peleas de gallos.

 

Por lo que procede el rechazo de plano de este asunto, como así se dispone.

 

II. DOCUMENTACIÓN APORTADA AL EXPEDIENTE.

 

Se previene a las partes que de haber aportado algún documento en papel, así como objetos o pruebas contenidas en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informático, magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, estos deberán ser retirados del despacho en un plazo máximo de 30 días hábiles contados a partir de la notificación de esta sentencia. De lo contrario,
será destruido todo aquel material que no sea retirado dentro de este plazo, según lo dispuesto en el “Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial”, aprobado por la Corte Plena en sesión N° 27-11 del 22 de agosto del 2011, artículo XXVI y publicado en el Boletín Judicial número 19 del 26 de enero del 2012, así como en el acuerdo aprobado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en la sesión N° 43-12 celebrada el 3 de mayo del 2012, artículo LXXXI.

 

POR TANTO

 

Se rechaza de plano la acción.

Ernesto Jinesta L.PRESIDENTE
Fernando Cruz C. Fernando Castillo V.
Fernando Cruz C. Paul Rueda L.
Nancy Hernández L. Luis Fdo. Salazar A.
Ronald Salazar Murillo

 

Cumplimiento del artículo 62 del código electoral

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CUMPLIMIENTO DEL ARTÍCULO 62 DEL CÓDIGO ELECTORAL

 

De acuerdo con el artículo 62 del Código Electoral es necesario que se publique cinco veces la solicitud de inscripción del Partido (Animalista) en el el Diario Oficial La Gaceta para dar un período de objecciones de 15 días naturales. Este plazo vence el próximo 5 de junio del 2017.

 

PRIMER AVISO

  La Gaceta N° 90, del 15 de mayo del 2017
De acuerdo con lo dispuesto por el artículo sesenta y dos del Código Electoral [1], se hace saber: Que el señor Alejandro Fonseca Rojas, cédula de identidad número dos cero siete dos ocho-cero uno cero tres, en su condición de Presidente del Comité Ejecutivo Superior del Partido Animalista San José, solicitó el tres de febrero de dos mil diecisiete, la inscripción de dicho partido a escala provincial por la provincia de San José; agregando para esos efectos la protocolización de las actas de la asamblea constitutiva y asamblea superior, ésta última celebrada el tres de febrero de dos mil diecisiete, conteniendo el Estatuto que incluye en el artículo número dos la divisa del partido Animalista San José que está conformada por:


una bandera de color azul (pantone cero cero ocho CFF) con el logo del Partido Animalista que consta de una media luna blanca, con una silueta de un perro y un gato en color blanco y debajo de la misma el nombre Partido Animalista en mayúscula“.

Se previene a quienes sean interesados para que, dentro del término de quince días naturales contados a partir de la última publicación de este aviso, que se hará durante cinco días, hagan las objeciones que estimen pertinentes. Expediente 219-2016 Partido Animalista San José.–San José, veintiséis de abril de dos mil diecisiete.–Héctor Fernández Masís, Director General.–Exonerado.–( IN2017130774 ). 5 v. 1.

 

SEGUNDO AVISO

  La Gaceta N° 91, del 16 de mayo del 2017
De acuerdo con lo dispuesto por el artículo sesenta y dos del Código Electoral [1], se hace saber: Que el señor Alejandro Fonseca Rojas, cédula de identidad número dos cero siete dos ocho-cero uno cero tres, en su condición de Presidente del Comité Ejecutivo Superior del Partido Animalista San José, solicitó el tres de febrero de dos mil diecisiete, la inscripción de dicho partido a escala provincial por la provincia de San José; agregando para esos efectos la protocolización de las actas de la asamblea constitutiva y asamblea superior, ésta última celebrada el tres de febrero de dos mil diecisiete, conteniendo el Estatuto que incluye en el artículo número dos la divisa del partido Animalista San José que está conformada por:


una bandera de color azul (pantone cero cero ocho CFF) con el logo del Partido Animalista que consta de una media luna blanca, con una silueta de un perro y un gato en color blanco y debajo de la misma el nombre Partido Animalista en mayúscula“.

Se previene a quienes sean interesados para que, dentro del término de quince días naturales contados a partir de la última publicación de este aviso, que se hará durante cinco días, hagan las objeciones que estimen pertinentes. Expediente 219-2016 Partido Animalista San José.–San José, veintiséis de abril de dos mil diecisiete.–Héctor Fernández Masís, Director General.–Exonerado.–( IN2017130774 ). 5 v. 2.

 

TERCER AVISO

  La Gaceta N° 92, del 17 de mayo del 2017
De acuerdo con lo dispuesto por el artículo sesenta y dos del Código Electoral [1], se hace saber: Que el señor Alejandro Fonseca Rojas, cédula de identidad número dos cero siete dos ocho-cero uno cero tres, en su condición de Presidente del Comité Ejecutivo Superior del Partido Animalista San José, solicitó el tres de febrero de dos mil diecisiete, la inscripción de dicho partido a escala provincial por la provincia de San José; agregando para esos efectos la protocolización de las actas de la asamblea constitutiva y asamblea superior, ésta última celebrada el tres de febrero de dos mil diecisiete, conteniendo el Estatuto que incluye en el artículo número dos la divisa del partido Animalista San José que está conformada por:


una bandera de color azul (pantone cero cero ocho CFF) con el logo del Partido Animalista que consta de una media luna blanca, con una silueta de un perro y un gato en color blanco y debajo de la misma el nombre Partido Animalista en mayúscula“.

Se previene a quienes sean interesados para que, dentro del término de quince días naturales contados a partir de la última publicación de este aviso, que se hará durante cinco días, hagan las objeciones que estimen pertinentes. Expediente 219-2016 Partido Animalista San José.–San José, veintiséis de abril de dos mil diecisiete.–Héctor Fernández Masís, Director General.–Exonerado.–( IN2017130774 ). 5 v. 3.

 

CUARTO AVISO

  La Gaceta N° 93, del 18 de mayo del 2017
 

De acuerdo con lo dispuesto por el artículo sesenta y dos del Código Electoral [1], se hace saber: Que el señor Alejandro Fonseca Rojas, cédula de identidad número dos cero siete dos ocho-cero uno cero tres, en su condición de Presidente del Comité Ejecutivo Superior del Partido Animalista San José, solicitó el tres de febrero de dos mil diecisiete, la inscripción de dicho partido a escala provincial por la provincia de San José; agregando para esos efectos la protocolización de las actas de la asamblea constitutiva y asamblea superior, ésta última celebrada el tres de febrero de dos mil diecisiete, conteniendo el Estatuto que incluye en el artículo número dos la divisa del partido Animalista San José que está conformada por:


una bandera de color azul (pantone cero cero ocho CFF) con el logo del Partido Animalista que consta de una media luna blanca, con una silueta de un perro y un gato en color blanco y debajo de la misma el nombre Partido Animalista en mayúscula“.

Se previene a quienes sean interesados para que, dentro del término de quince días naturales contados a partir de la última publicación de este aviso, que se hará durante cinco días, hagan las objeciones que estimen pertinentes. Expediente 219-2016 Partido Animalista San José.–San José, veintiséis de abril de dos mil diecisiete.–Héctor Fernández Masís, Director General.–Exonerado.–( IN2017130774 ). 5 v. 4.

 

QUINTO AVISO

  La Gaceta N° 94, del 19 de mayo del 2017
 

De acuerdo con lo dispuesto por el artículo sesenta y dos del Código Electoral [1], se hace saber: Que el señor Alejandro Fonseca Rojas, cédula de identidad número dos cero siete dos ocho-cero uno cero tres, en su condición de Presidente del Comité Ejecutivo Superior del Partido Animalista San José, solicitó el tres de febrero de dos mil diecisiete, la inscripción de dicho partido a escala provincial por la provincia de San José; agregando para esos efectos la protocolización de las actas de la asamblea constitutiva y asamblea superior, ésta última celebrada el tres de febrero de dos mil diecisiete, conteniendo el Estatuto que incluye en el artículo número dos la divisa del partido Animalista San José que está conformada por:


una bandera de color azul (pantone cero cero ocho CFF) con el logo del Partido Animalista que consta de una media luna blanca, con una silueta de un perro y un gato en color blanco y debajo de la misma el nombre Partido Animalista en mayúscula“.

Se previene a quienes sean interesados para que, dentro del término de quince días naturales contados a partir de la última publicación de este aviso, que se hará durante cinco días, hagan las objeciones que estimen pertinentes. Expediente 219-2016 Partido Animalista San José.–San José, veintiséis de abril de dos mil diecisiete.–Héctor Fernández Masís, Director General.–Exonerado.–( IN2017130774 ). 5 v. 5.

NOTAS:

1. Artículo 62.- OBJECIONES. Recibida la solicitud de inscripción, el Registro Electoral publicará un aviso durante cinco días en el diario oficial La Gaceta, en el que exprese en resumen el contenido de la inscripción que se pretende, con prevención para las personas interesadas de hacer objeciones dentro del término de quince días naturales a partir de la última publicación.

CÓDIGO ELECTORAL

Ley N° 8765

 

Proyecto 18625: Reforma Ley de Bienestar Animal

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Una Breve Sinopsis

 

El 11 de mayo del 2017, al ser las 5:47 p.m., el Plenario Legislativo de Costa Rica aprobó en primer debate [ (1)] el Proyecto N° 18.625, “Reformas al Código Penal, Ley Nº 4573, del 4 de mayo de 1970 y Reformas de la Ley de Bienestar de los Animales, Ley Nº 7451, de 17 de noviembre de 1994“.

 

El Proyecto o Expediente en realidad corresponde a un texto sustitutivo al Proyecto de Iniciativa Popular. Durante varios días e intensas negociaciones de naturaleza política, las distintas fracciones finalmente consensuaron un texto que fue votado de manera unánime, por los 46 diputados presentes. [ (2)No se esperan mayores contratiempos para que también se vote en Segundo
Debate.

 

ANTECEDENTES. La Ley de Bienestar Animal, N° 7451, del 17 de noviembre de 1994 [ (3)] contemplaba sanciones en su artículo 21 [ (4)]. Pero con la Sentencia N° 2002-08861 de la Sala Constitucional del 11 de setiembre del 2002 se elimina (abroga) el artículo 21 [ (5)] y la Ley de Bienestar Animal queda sin sanciones.

 

Este ENORME vacío en la legislación que protege a los animales no humanos, lleva a tres personas a tratar de resolver el problema:

 

Yadira Pintor Moreno,

Fabián Moya Solano,

Patricia Abadía Rodríguez,

 

y se inclinan por presentar un Proyecto de Ley por la vía de la Iniciativa Popular. Una empresa de gran envergadura. El 21 de mayo del 2012 el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) otorga el aval para iniciar la recolecta de firmas. Finalmente con firmas de más del 5% del Padrón Electoral, el 11 de octubre del 2012, cuando concluye por parte del TSE la revisión de firmas, el Proyecto de Iniciativa Popular es enviado a la Asamblea Legislativa.

 

El Proyecto Original es sustituido por una “mega-moción” que contó con el respaldo de todas las fracciones legislativas y se ajusta a las observaciones de la Sala Constitucional. [ (6) ]

 

El texto consensuado entre liberacionistas, libertarios, frenteamplistas y oficialistas. Establece un concepto de animal entendido como los seres vivos domésticos y domesticados, o sea, todos aquellos que conviven con el ser humano.

 

Específicamente, la iniciativa establece que los animales domésticos que serían protegidos por esta legislación son aquellos que “por sus características evolutivas y de comportamiento convivan con el ser humano“.

 

En este grupo de seres vivos se incluyen, por ejemplo, perros y gatos, así como animales de granja, como vacas, caballos, ovejas, cerdos, entre otros.

 

La definición de animales domesticados establece que son aquellos “que mediante el esfuerzo del ser humano han cambiado su condición salvaje“.

 

Además, el nuevo texto fija el castigo a las peleas de animales en un artículo separado, para dejarlo totalmente en claro: “Será sancionado con prisión de tres meses a un año a quien directamente o por interpósita persona organizare, propiciare o ejecutare peleas entre animales de cualquier especie, sin excepción alguna en el territorio nacional“.

 

El contexto legislativo actual, que migró del bi-partidismo a un multi-partidismo, requiere de más diálogo y acuerdos. Esa realidad es todavía más clara en temas como el que nos ocupa, pues los partidos tampoco tiene posición en este ámbito, lo que significa que en la práctica, cada uno de los diputados mantiene y defiende su opinión personal.

 

Por eso, la estrategia del “todo o nada”, no resulta pragmática. Las posiciones rígidas, intolerantes e innegociables, nos conducirían a obtener “NADA”. Los procesos sociales que ocurren en una circunstancialidad reformista, son más exitosos cuando son graduales.

 

El PARTIDO ANIMALISTA celebra este paso adelante. ¡Una batalla ganada!, no es la última, pero nos permite llenarnos de optimismo para continuar avanzando.

 

 

 

ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA

REPÚBLICA DE COSTA RICA

 

PROYECTO DE LEY DE INICIATIVA POPULAR

 

“REFORMAS AL CÓDIGO PENAL, LEY Nº 4573, DE 4 DE MAYO DE
1970 Y REFORMAS DE LA LEY DE BIENESTAR DE LOS ANIMALES,
LEY Nº 7451, DE 17 NOVIEMBRE DE 1994”

 

VARIOS SEÑORES DIPUTADOS Y DIPUTADAS

EXPEDIENTE Nº 18.625

 

DEPARTAMENTO DE SERVICIOS

PARLAMENTARIOS

PROYECTO DE LEY

 

“REFORMAS AL CÓDIGO PENAL, LEY Nº 4573, DE 4 DE MAYO DE
1970 Y REFORMAS DE LA LEY DE BIENESTAR DE LOS ANIMALES,
LEY Nº 7451, DE 17 NOVIEMBRE DE 1994”

 

Expediente N° 18.625

 

LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA REPUBLICA DE COSTA RICA

 

DECRETA

 

REFORMAS AL CÓDIGO PENAL, LEY Nº 4573, DE 4 DE MAYO DE
1970 Y REFORMAS DE LA LEY DE BIENESTAR DE LOS ANIMALES,
LEY Nº 7451, DE 17 NOVIEMBRE DE 1994

 

ARTÍCULO 1.- Se reforman los artículos 7, 12, y 21, y se adicionan nuevos
artículos 15 bis, 21 bis, 24 bis, 24 ter y 24 quater, todos de la Ley N.° 7451,
Ley de Bienestar de los Animales, de 16 de noviembre de 1994. Los textos
son los siguientes:

 

Artículo 7.- El trato a los animales de compañía.

 

Los dueños o los responsables de los animales de compañía deberán cumplir con las siguientes obligaciones:

 

a) Garantizarles condiciones vitales básicas y manejo apropiado según las buenas prácticas de seguridad, para evitar riesgos y daños a la integridad, la salud pública y la salud pública veterinaria.

 

b) Mantener los espacios destinados a su hábitat en condiciones apropiadas de higiene, con el fin de prevenir la propagación de enfermedades.

 

c) Recoger y depositar en lugares apropiados los desechos fecales de los animales de compañía que sean arrojados en las aceras, los parques, las calles, los jardines públicos, las playas y demás lugares públicos.

 

d) Los dueños o responsables de los animales de compañía deberán cumplir con los requerimientos establecidos en esta ley, y con las normas de salud pública y veterinaria, además de contar con lugares apropiados de espacios e higiene con el propósito de no propagar enfermedades. De igual forma, cuando las mascotas circulan por las vías públicas los respectivos dueños o responsables deberán tomar las medidas de seguridad con los mecanismos correspondientes.”

 

Artículo 12.- Condiciones para los experimentos

 

Los experimentos con animales deberán registrarse en el Ministerio de Ciencia y Tecnología, salvo los casos estipulados en la Ley N.° 7317, Ley de Conservación de la Vida Silvestre, de 30 de octubre de 1992. También, deberán ajustarse a lo establecido por el Servicio Nacional de Salud Animal, en sus protocolos de buenas prácticas de salud animal en experimentos.

 

Ese Ministerio vigilará por que tales investigaciones se realicen de acuerdo con los criterios establecidos en esta ley.

 

Una vez realizado el registro del experimento respectivo ante el Ministerio de Ciencia y Tecnología, se deberá notificar al Servicio Nacional de Salud Animal para lo que corresponda, de acuerdo con sus competencias contenidas en la Ley N° 8495, Ley General del Servicio Nacional de Salud Animal, de 6 de abril de 2006.

 

Artículo 15 bis.- Espectáculos con animales.

 

Se permiten los espectáculos públicos o privados con animales, que cumplan con las disposiciones del Ministerio de Salud y del Ministerio de Agricultura y Ganadería, para la protección de las personas y de los animales.”

 

Artículo 21.- Sujetos de sanción y multas

 

Se impondrá sanción administrativa de multa de un cuarto a medio salario base, de acuerdo con el artículo 2 de la Ley N.° 7337, de 5 de mayo de 1993, según la gravedad de la infracción, a quien:

 

a) Con el fin de promover peleas entre animales, promueva o realice la cría, la hibridación o el adiestramiento de animales para aumentar su peligrosidad.

 

b) Viole las disposiciones sobre experimentación estipuladas en el capítulo Ill de esta ley.

 

c) No cumpla las condiciones básicas para el bienestar de los animales, estipuladas en el artículo 3 de esta ley.

 

d) No cumpla con las obligaciones y las disposiciones normativas establecidas en los artículos 4, 5, 6, 7, 8, 9, 16 y 17 de esta ley.

 

Esta sanción administrativa se impondrá sin perjuicio de las sanciones civiles y penales que se deriven de estas conductas.

 

Artículo 21 bis.- Actividades exceptuadas.

 

Se exceptúan de la aplicación de las sanciones previstas en el artículo 21 de la presente ley, las siguientes actividades:

 

a) Las pesqueras y acuícolas reguladas por la Ley N.° 7384, Creación del Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (INCOPESCA), de 16 de marzo de 1994 y la Ley N.° 8436, Ley de Pesca y Acuicultura, de 1 de marzo de 2005.

 

b) Las agropecuarias o zootécnicas o ganaderas o veterinarias, reguladas de acuerdo con la Ley N.° 8495, Ley General del Servicio Nacional de Salud Animal, de 6 de abril de 2006.

 

c) Las de fines de mejoramiento de control sanitario o fitosanitario, marcación, control reproductivo o higiene de la respectiva especie animal.

 

d) Las que se realicen por motivos de piedad.

 

e) Las que se efectúen por motivos de resguardo de cultivos o terrenos productivos.

 

f) Las que tengan fines de investigación, de conformidad con lo regulado en el capítulo III de esta ley.

 

g) Las que se realicen con el propósito de resguardar la salud pública y la salud pública veterinaria.

 

h) Los espectáculos públicos o privados con animales, de conformidad con la legislación vigente.

 

Artículo 24 bis.- Recaudación y destino de multas.

 

Las multas que se recauden por incumplimiento de las obligaciones establecidas en el artículo 7 de la presente ley serán trasladadas al Servicio Nacional de Salud Animal, y serán destinadas a las labores de educación, control y fiscalización de las obligaciones allí establecidas. El Servicio podrá establecer convenios con las municipalidades para asegurar las labores de vigilancia, educación y fiscalización.

 

Artículo 24 ter.- Plazo para el pago de multas.

 

Las sanciones pecuniarias establecidas en la presente ley deben pagarse en un máximo de treinta días hábiles a partir de su firmeza.

 

Artículo 24 quater.- Procedimiento administrativo.

 

Todos los procedimientos sancionatorios de esta ley se tramitarán ante el Tribunal de Procedimiento Administrativo Sancionador, creado en la Ley N.° 8495, Ley General del Servicio Nacional de Salud Animal, de 6 de abril de 2006.

 

ARTÍCULO 2.- Se adiciona una sección V al título IX “Delitos contra la seguridad común” a la Ley N.° 4573, Código Penal, de 4 de mayo de 1970. El texto es el siguiente:

 

Sección V

Crueldad contra los animales

 

Artículo 279 bis.- Crueldad contra los animales.

 

Será sancionado con prisión de tres meses a un año a quien directamente o por interpósita persona realice alguna de las siguientes conductas:

 

a) Causare un daño a un animal doméstico o domesticado, que le ocasione un debilitamiento persistente en su salud o implique la pérdida de un sentido, de un órgano, de un miembro, o lo imposibilite para usar un órgano o un miembro, o le causare sufrimiento o dolor intenso o agonía prolongada.

 

b) Realice actos sexuales con animales. Por acto sexual se entenderá la relación sexual de una persona con un animal, es decir, actos de penetración por vía oral, anal o vaginal.

 

c) Practicare la vivisección de animales con fines distintos a la investigación.

 

Por animal doméstico se entenderá todo aquel que por sus características evolutivas y de comportamiento conviva con el ser humano. Por animal domesticado se entenderá todo aquel que mediante el esfuerzo del ser humano ha cambiado su condición salvaje.

 

La pena máxima podrá ser aumentada en un tercio cuando el autor de estos actos los realizare valiéndose de una relación de poder para intimidar, amenazar, coaccionar o someter a una o más personas, así como cuando la conducta se cometa entre dos o más personas.

 

Las organizaciones debidamente inscritas en el Registro Judicial podrán representar los intereses difusos de los animales afectados por las conductas descritas en esta norma.

 

Artículo 279 ter.- Muerte del animal.

 

Se sancionará con pena de prisión de tres meses a dos años a quien dolosamente de forma directa o por interpósita persona, causare la muerte de un animal doméstico o domesticado, la misma pena se aplicará cuando la muerte del mismo sea consecuencia de las conductas descritas en los artículos 279 bis y 279 quinquies de esta Ley.

 

Por animal doméstico se entenderá todo aquel que por sus características evolutivas y de comportamiento conviva con el ser humano. Por animal domesticado se entenderá todo aquel que mediante el esfuerzo del ser humano ha cambiado su condición salvaje.

 

Las organizaciones debidamente inscritas en el Registro Judicial, podrán representar los intereses difusos de los animales afectados por las conductas descritas en esta norma.

 

Se tendrá por exceptuado de la aplicación de la pena prevista en este artículo cuando se le causare la muerte al animal exclusivamente para el autoconsumo personal o familiar.

 

Artículo 279 quater.- Actividades exceptuadas.

 

Se exceptúan de la aplicación de las penas previstas en los artículos 279 bis y 279 ter de la presente ley, las siguientes actividades:

 

a) Las pesqueras y acuícolas reguladas por la Ley N.° 7384, Creación del Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca), de 16 de marzo de 1994, y la Ley N.° 8436, Ley de Pesca y Acuicultura, de 1 de marzo de 2005.

 

b) Las agropecuarias o zootécnicas o ganaderas o veterinarias, reguladas de acuerdo con la Ley N.° 8495, Ley General del Servicio Nacional de Salud Animal, de 6 de abril de 2006.

 

c) Las de fines de mejoramiento de control sanitario o fitosanitario, marcación, control reproductivo o higiene de la respectiva especie animal.

 

d) Las que se realicen por motivos de piedad.

 

e) Las que se efectúen por motivos de resguardo de cultivos o terrenos productivos.

 

f) Las que tengan fines de investigación, de conformidad con lo regulado en el capítulo III de la Ley N.° 7451, Ley de Bienestar de los Animales, de 16 de noviembre de 1994.

 

g) Las que se realicen con el propósito de resguardar la salud pública y la salud pública veterinaria.

 

h) Los espectáculos públicos o privados con animales, de conformidad con la legislación vigente.

 

i) Las de crianza o las de transporte, de conformidad con la legislación vigente.

 

Artículo 279 quinquies.- Peleas entre animales.

 

Será sancionado con prisión de tres meses a un año a quien directamente o por interpósita persona organizare, propiciare o ejecutare peleas entre animales de cualquier especie, sin excepción alguna en el territorio nacional.

 

Artículo 279 sexies.- Pena alternativa.

 

Cuando se imponga una pena de prisión por la comisión de algún delito de crueldad animal el tribunal podrá sustituir la pena privativa de libertad, de conformidad con lo señalado en el libro I, título IV de la presente ley, según corresponda.

 

ARTÍCULO 3.- Se adicionan los artículos 405 bis y 405 ter a la Ley N.° 4573, Código Penal, de 4 de mayo de 1970. Los textos son los siguientes:

 

Artículo 405 bis.- Maltrato de animales.

 

Será sancionado con veinte a cincuenta días multa quien:

 

a) Realizare actos de maltrato animal. Por maltrato animal se entenderá toda conducta que cause lesiones injustificadas a un animal doméstico o domesticado.

 

b) Abandonare animales domésticos a sus propios medios.

 

Por animal doméstico se entenderá todo aquel que por sus características evolutivas y de comportamiento conviva con el ser humano. Por animal domesticado se entenderá todo aquel que mediante el esfuerzo del ser humano ha cambiado su condición salvaje.

 

Las organizaciones debidamente inscritas en el Registro Judicial podrán representar los intereses difusos de los animales afectados por las conductas descritas en esta norma.

 

Artículo 405 ter.- Actividades exceptuadas.

 

Se exceptúan de la aplicación de las sanciones previstas en el artículo 405 bis de la presente ley, las siguientes actividades:

 

a) Las pesqueras y acuícolas, reguladas por la Ley N.° 7384, Creación del Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca) de 16 de marzo de 1994, la Ley N.° 8436, Ley de Pesca y Acuicultura, de 1 de marzo de 2005.

 

b) Las agropecuarias o zootécnicas o ganaderas o veterinarias, reguladas de acuerdo con la Ley N.° 8495, Ley General del Servicio Nacional de Salud Animal, de 6 de abril de 2006.

 

c) Las de fines de mejoramiento de control sanitario o fitosanitario, marcación, control reproductivo o higiene de la respectiva especie animal.

 

d) Las que se realicen por motivos de piedad.

 

e) Las que se efectúen por motivos de resguardo de cultivos o terrenos productivos.

 

f) Las que tengan fines de investigación, de conformidad con lo regulado en el capítulo III de la Ley N.° 7451, Ley de Bienestar de los Animales, de 16 de noviembre de 1994.

 

g) Las que se realicen con el propósito de resguardar la salud pública y la salud pública veterinaria.

 

j) Los espectáculos públicos o privados con animales, de conformidad con la legislación vigente.

 

h) El entrenamiento profesional, debidamente acreditado, de animales de asistencia para personas con discapacidad, y el de animales utilizables para seguridad humana o para el combate a la delincuencia.

 

k) Las de crianza o las de transporte, de conformidad con la legislación vigente.

 

ARTÍCULO 4.- Se deroga el inciso 2) del artículo 392 de la Ley N.° 4573, Código Penal, de 4 de mayo de 1970.

 

Rige a partir de su publicación.

 

NOTAS:

1. Se requieren dos debates y la sanción del Poder Ejecutivo para aprobar una ley.

2. La Asamblea Legislativa de Costa Rica la integran 57 diputados y constituyen quórum 38.

3. Ver La Gaceta N°263 del 13 de diciembre de 1994.

4. “Artículo 21.- SUJETOS DE SANCIÓN Y MULTAS. Se sancionará con una multa
equivalente a cuatro salarios mínimos mensuales, a quien:

a) Propicie peleas entre animales de cualquier especie.

b) Promueva o realice la cría, la hibridación o el adiestramiento de animales para
aumentar su peligrosidad.

También se sancionará, con una multa equivalente a un salario mínimo mensual, a quien:

c) Viole las disposiciones sobre experimentación estipuladas en el artículo 10 de
esta Ley.

d) Realice experimentos con animales, pero no los registre ante el Ministerio de
Ciencia y Tecnología.

e) Mantenga un animal peligroso en condiciones inadecuadas, de modo que se
arriesgue la seguridad colectiva.

Para los efectos de esta Ley, la denominación “salario mínimo” corresponde al monto
equivalente al menor salario que contiene el decreto vigente de salarios mínimos.”

5. El “POR TANTO” de la sentencia dice:

Se evacua la consulta formulada en el sentido de que el artículo 21 de la Ley de
Bienestar de los Animales, número 7451 del dieciséis de noviembre de mil
novecientos noventa y cuatro, es contrario a los principios de debido proceso,
tipicidad, igualdad, razonabilidad y proporcionalidad
. […]”

6. El Proyecto 18.298, con muchas semejanzas, en cuanto que también venía a subsanar el
problema de la falta de régimen sancionatorio de la Ley de Bienestar Animal, N° 7451, fue
enviado en dos ocasiones a la Sala Constitucional en consulta facultativa y ésta brindó sus
observaciones.