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Tuesday 1 August 2017

Martes, 1 de agosto del 2017

Should we stop keeping pets?
Why more and more ethicist say
yes
[ (1)]Ninety per cent of Britons think of their
pet as part of the family – 16% even
included them on the last census. But
recent research into animal´s emotional
lives has cast doubt on ethics of
petkeeping

¿Debemos dejar de tener
mascotas?

¿Por qué más y más éticistas
opinan que sí?

El noventa por ciento de los británicos
piensa en su mascota como parte de la
familia – el 16% incluso los incluyó en el
último censo. Pero investigaciones
recientes sobre la vida emocional de los
animales han puesto en duda la ética de
tener animales de compañía
[ (2)]

Linda Rodríguez McRobbie,
escritora y periodista
estadounidense. Vive en Londres,
Inglaterra.
<https://www.lindarodriguezmcrobbie.com/>

The reality is people have pets in
the millions. The question is: how
we can help them care for them
correctly and appropriately?

 

La realidad es que las personas
tienen millones de mascotas La
pregunta es: ¿cómo podemos
ayudarlos a cuidarlos
correctamente y
apropiadamente?

It was a Tupperware tub of live baby rats
that made Dr Jessica Pierce start to
question the idea of pet ownership. She
was at her local branch of PetSmart, a
pet store chain in the US, buying crickets
for her daughter’s gecko. The baby rats,
squeaking in their plastic container, were
brought in by a man she believed was
offering to sell them to the store as pets
or as food for the resident snakes. She
didn’t ask. But Pierce, a bioethicist, was
troubled.

Un recipiente Tupperware® con
ratoncitos, hizo que la Dra. Jessica
Pierce empezara a cuestionar la idea de
tener mascotas. Ella estaba en una
tienda de PetSmart, una cadena de
tiendas de mascotas en los EE.UU.,
comprando grillos para el gecko de su
hija. Los ratoncitos, que chirriaban en su
contenedor plástico, los traía un hombre
que ella supuso los traía para venderlos
a la tienda como mascotas o como
alimento para las serpientes residentes.
Ella no preguntó. Pero Pierce, una
bioeticista, estaba peturbada.

“Rats have a sense of empathy and there has
been a lot of research on what happens when
you take babies away from a mother rat – not
surprisingly, they experience profound
distress,”
she says. “It was a slap in the
face – how can we do this to animals?

“Las ratas tienen sentido de empatía, existe
mucha investigación sobre lo que sucede
cuando se quita las crías a una rata madre –
no debe sorprendernos que experimenten una
profunda angustia”
, se dijo ella. “Fue una
bofetada en mi cara – ¿cómo podemos
hacerle esto a los animales?”

 

 

Pierce went on to write Run, Spot, Run,
which outlines the case against pet
ownership, in 2015. From the animals
that become dog and cat food and the
puppy farms churning out increasingly
unhealthy purebred canines, to the
goldfish sold by the bag and the crickets
by the box, pet ownership is problematic
because it denies animals the right of
self-determination. Ultimately, we bring
them into our lives because we want
them, then we dictate what they eat,
where they live, how they behave, how
they look, even whether they get to keep
their sex organs.

Pierce repasó el libro de “Run, Spot,
Run”
[ (3)], quien en el 2015 argumentó en
contra de la tenencia de mascotas.
Desde los animales que se procesan
para hacer comida para perros y gatos,
las fábricas de cachorros que producen
perros de raza cada vez más enfermos,
el pez dorado vendido en una bolsa,
hasta los grillos por caja. La mascota en
propiedad es problemática, porque niega
a los animales el derecho a la
autodeterminación. En última instancia,
los llevamos a nuestras vidas porque los
queremos, entonces dictamos lo que
comen, dónde viven, cómo se
comportan, cómo se ven, incluso si
conservan sus órganos sexuales.

Treating animals as commodities isn’t
new or shocking; humans have been
meat-eaters and animal-skin-wearers for
millennia. However, this is at odds with
how we say we feel about our pets. The
British pet industry is worth about
£10.6bn; Americans spent more than
$66bn (£50bn) on their pets in 2016. A
survey earlier this year found that many
British pet owners love their pet more
than they love their partner (12%), their
children (9%) or their best friend (24%).
According to another study, 90% of
pet-owning Britons think of their pet as a
member of their family, with 16% listing
their animals in the 2011 census.

Tratar a los animales como mercancías
no es nuevo o chocante; Los seres
humanos han sido carnívoros y usado de
piel de animales durante milenios. Sin
embargo, esto está en desacuerdo con la
forma en que decimos que nos sentimos
acerca de nuestras mascotas. La
industria británica de mascotas vale
alrededor de £ 10.6bn; Los
estadounidenses gastaron más de
66.000 millones de dólares en sus
mascotas en el 2016. Una encuesta a
principios de este año encontró que
muchos británicos aman a su mascota
más de lo que aman a su pareja (12%),
sus hijos (9%) o su mejor amigo (24%).
Según otro estudio, el 90% de los
británicos propietarios piensan en su
mascota como un miembro de su familia,
yel 16% mencionó a sus animales en el
censo de 2011.

In the US, 1.5m shelter animals
are euthanised each year.
  En los EE. UU., cada año se
someten a eutanasia 1.5 millones
de animales de los refugios o
albergues.
“It is morally problematic, because more
people are thinking of pets as people … They
consider them part of their family, they think
of them as their best friend, they wouldn’t sell
them for a million dollars,”
says Dr Hal
Herzog, a professor of psychology at
Western Carolina University and one of
the founders of the budding field of
anthrozoology, which examines
human-animal relations. At the same
time, research is revealing that the
emotional lives of animals, even relatively
“simple” animals such as goldfish, are far
more complex and rich than we once
thought (“dogs are people, too”,
according to a 2013 New York Times
comment piece by the neuroscientist
Gregory Berns).
“The logical consequence
is that the more we attribute them with these
characteristics, the less right we have to
control every single aspect of their lives,”

says Herzog.

“Es moralmente problemático, porque más
personas están pensando en las mascotas
como personas … Las consideran parte de su
familia, piensan en ellas como su mejor
amigo, no las venderían por un millón de
dólares”
, dice el Dr. Hal Herzog, Profesor
de sicología en la Universidad de
Carolina del Oeste y uno de los
fundadores del campo de la
antrozoología, que examina las
relaciones hombre-animal. Al mismo
tiempo, la investigación revela que la vida
emocional de los animales, incluso los
animales relativamente “simples” como el
pez dorado, son mucho más complejos y
ricos de lo que pensábamos (“los perros
son gente también”, ensayo del
neurólogo Gregory Berns, en el New
York Times en el año 2013).
“La
consecuencia lógica es que cuanto más los
atribuimos con estas características, menos
derecho tenemos para controlar cada aspecto
de sus vidas”
, dice Herzog.

Does this mean that, in 50 years or 100
years, we won’t have pets? Institutions
that exploit animals, such as the circus,
are shutting down – animal rights
activists claimed a significant victory this
year with the closure of Ringling Bros
circus – and there are calls to end, or at
least rethink, zoos. Meanwhile, the
number of Britons who profess to be
vegan is on the rise, skyrocketing 350%
between 2006 and 2016.

¿Significa esto que, en 50 años o 100
años, no tendremos mascotas? Las
instituciones que explotan a los animales,
como los circos, están cerrando – los
activistas de los derechos de los
animales reclamaron una victoria
significativa este año con el cierre del
circo de Ringling Bros – y hay llamadas
para terminar, o al menos repensar, los
zoológicos. Mientras tanto, el número de
británicos que profesan ser veganos está
en alza, subiendo rápidamente 350%
entre 2006 y 2016.

   
Widespread petkeeping is a relatively
recent phenomenon. Until the 19th
century, most animals owned by
households were working animals that
lived alongside humans and were
regarded unsentimentally. In 1698, for
example, a Dorset farmer recorded in his
diary: “My old dog Quon was killed and
baked for his grease, which yielded 11lb.”
However, in the 19th and 20th centuries,
animals began to feature less in our
increasingly urban environments and, as
disposable income grew, pets became
more desirable. Even as people began to
dote on their pets, though, animal life was
not attributed any intrinsic value. In Run,
Spot, Run, Pierce reports that, in 1877,
the city of New York rounded up 762
stray dogs and drowned them in the East
River, shoving them into iron crates and
lifting the crates by crane into the water.
Veterinarian turned philosopher Bernard
Rollin recalls pet owners in the 1960s
putting their dog to sleep before going on
holiday, reasoning that it was cheaper to
get a new dog when they returned than to
board the one they had.

La tenencia de mascotas es un
fenómeno relativamente reciente. Hasta
el siglo XIX, la mayoría de los animales
pertenecientes a los hogares eran
animales de trabajo que vivían al lado de
los seres humanos y no se les
consideraba sentimentalmente. En 1698,
por ejemplo, un granjero de Dorset
registró en su diario:

“Mi viejo perro Quon
fue asesinado y cocido por su grasa, que
produjo 11 libras.”
Sin embargo, en los
siglos XIX y XX, los animales empezaron
a escasear en nuestro ambiente cada
vez más urbano y, a medida que
aumentaba el ingreso disponible, las
mascotas se volvían más deseables. Sin
embargo, a medida que la gente
comenzaba a entretenerse con sus
mascotas, la vida animal no se le atribuía
ningún valor intrínseco. En “Run, Spot,
Run”, Pierce informa que, en 1877, la
ciudad de Nueva York recogió a 762
perros callejeros y los ahogó en el East
River, empujándolos en cajas de hierro y
levantando las cajas con grúa en el agua.
Bernard Rollin, médico veterinario y
filósofo, recuerda a los dueños de
mascotas en la década de 1960
poniendo a su perro a dormir antes de ir
de vacaciones, pues era más barato
conseguir un nuevo perro cuando
volvieran, que pagar por su cuido.

Nine per cent of British pet
owners love their animal more
than their children.
 

Nueve por ciento de los británicos
dueños de mascotas, aman a su
animal más que a sus hijos.

More recently, however, several countries
have moved to change the legal status of
animals. In 2015, the governments of
Canada and New Zealand recognised
animals as sentient beings, effectively
declaring them no longer property (how
this squares with New Zealand’s recent
“war on possums” is unclear). While pets
remain property in the UK, the Animal
Welfare Act of 2006 stipulates that pet
owners must provide a basic level of care
for their animals. Pets are also property
in the US, but 32 states, as well as
Puerto Rico and Washington DC, now
include provisions for pets under
domestic violence protection orders. In
2001, Rhode Island changed its
legislation to describe pet owners as
“guardians”, a move that some animal
rights’ advocates lauded (and others
criticised for being nothing more than a
change in name).

Recientemente, varios países han
cambiado el estatus legal de los
animales. En 2015, los gobiernos de
Canadá y Nueva Zelanda reconoceron a
los animales como seres conscientes,
declarándoles que ya no eran propiedad
(una contradicción con la reciente
“guerra contra los zarigüeyas” de Nueva
Zelanda). Mientras que las mascotas
siguen siendo propiedad en el Reino
Unido, la Ley de Bienestar Animal de
2006 estipula que los dueños de
mascotas deben proporcionar un nivel
básico de cuidado de sus animales. Los
animales domésticos también son
propiedad en los Estados Unidos, pero
32 estados, así como Puerto Rico y
Washington DC, ahora incluyen
provisiones para mascotas bajo órdenes
de protección contra violencia doméstica.
En 2001, Rhode Island cambió su
legislación para describir a los dueños de
mascotas como “guardianes”, un
movimiento que algunos defensores de
los derechos de los animales elogiaron (y
otros criticaron por no ser más que un
cambio de nombre).

[ (4)]

Before we congratulate ourselves on how
far we have come, consider that 1.5m
shelter animals – including 670,000 dogs
and 860,000 cats – are euthanised each
year in the US. The number of stray dogs
euthanised annually in the UK is far lower
– 3,463 – but the RSCPA says
investigations into animal cruelty cases
increased 5% year on year in 2016, to
400 calls a day.

Antes de felicitarnos por lo lejos que
hemos llegado, considere que 1.5
millones de animales de refugio –
incluyendo 670.000 perros y 860.000
gatos – son eutanasiados cada año en
los Estados Unidos. El número de perros
callejeros eutanizados anualmente en el
Reino Unido es muy inferior – 3.463 -,
pero la RSCPA dice que las
investigaciones en casos de crueldad
animal aumentaron un 5% anual en
2016, a 400 llamadas al día.

[ (5)]

“Can I stick my dog in a car and take him to
the vet and say: ‘I don’t want him any more,
kill him,’ or take him to a city shelter and
say: ‘I can’t keep him any more, I hope you
can find a home for him, good luck’?”
says
Gary Francione, a professor at Rutgers
Law School in New Jersey and an animal
rights advocate.
“If you can still do that, if
you still have the right to do that, then they
are still property.”

“¿Puedo meter a mi perro a mi carro,
llevarlo al veterinario y decirle: ‘No lo
quiero más, mátelo’, o llevarlo a un albergue
y decir: ‘No puedo mantenerlo, espero que
usted pueda encontrar un hogar para él,
buena suerte ‘? “
, Dice Gary Francione,
profesor de la Escuela de Derecho
Rutgers en Nueva Jersey y un defensor
de los derechos de los animales.
“Si usted
todavía puede hacer eso, si todavía tiene el
derecho de hacer eso, entonces siguen siendo
propiedad.”

Crucially, our animals can’t tell us
whether they are happy being pets.
“There is an illusion now that pets have more
voice than in the past … but it is maybe more
that we are putting words into their mouth,”

Pierce says, pointing to the abundance of
pets on social media plastered with witty
projections written by their “parents”.
“Maybe we are humanising them in a way
that actually makes them invisible.”

Nuestros animales no pueden decirnos si
son animales felices que son.

“Ahora
existe la ilusión que las mascotas tienen más
voz que en el pasado … pero es más bien que
estamos poniendo palabras en su boca”
, dice
Pierce, señalando la abundancia de
mascotas en las redes sociales llenas de
ingeniosas proyecciones escritas por sus
“Padres”.
“Tal vez los estamos humanizando
de una manera que realmente los hace
invisibles”
.

If you accept the argument that pet
ownership is morally questionable, how
do you put the brakes on such a vast
industry? While he was writing his 2010
book, Some We Love, Some We Hate,
Some We Eat, Herzog was studying the
motivations of animal rights activists and
whether it was emotion or intellect that
pushed them towards activism. One of
the subjects, Herzog says, was “very,
very logical”. After he had become a
vegan, eschewed leather shoes and
convinced his girlfriend to go vegan, he
considered his pet cockatiel.
“I remember;
he looked up wistfully. He said he got the
bird, took it outside, let it loose and it flew
up,”
Herzog recalls. “He said: ‘I knew she
wouldn’t survive, that she probably starved. I
guess I was doing it more for myself than for
her.'”

Si usted acepta el argumento en el que la
propiedad de mascotas es moralmente
cuestionable, ¿cómo poner los frenos en
una industria tan vasta? Mientras estaba
escribiendo su libro en el año 2010,
“Some We Love, Some We Hate, Some
We Eat”, Herzog estaba estudiando las
motivaciones de los activistas por los
derechos de los animales, quería saber
si era emoción o intelecto lo que los
empujaba hacia el activismo. Uno de los
temas, dice Herzog, era “muy, muy
lógico”. Después de convertirse en
vegano, evitó los zapatos de cuero y
convenció a su novia para que también
se hiciera vegana, consideró a su
mascota cockatiel.

“Recuerdo; la miré
melancólicamente. Cogí al pájaro, lo saqué
de su jaula, lo solté y voló “
, recuerda
Herzog.
“Me dije: ‘ella no sobrevivirá,
probablemente muera de hambre. Supongo
que lo estaba haciendo más por mí mismo
que por ella’ “
.

   
Although Pierce and Francione agree
that pet ownership is wrong, both of them
have pets: Pierce has two dogs and a
cat; Francione has six rescue dogs,
whom he considers “refugees”. For now,
the argument over whether we should
own animals is largely theoretical: we do
have pets and giving them up might
cause more harm than good. Moreover,
as Francione suggests, caring for pets
seems to many people to be the one area
where we can actually do right by
animals; convincing people of the
opposite is a hard sell.

Aunque Pierce y Francione están de
acuerdo en que la propiedad de las
mascotas es incorrecta, ambas tienen
mascotas: Pierce tiene dos perros y un
gato; Francione tiene seis perros de
rescate, a los que considera
“refugiados”. Por ahora, el argumento
sobre si debemos poseer animales es en
gran parte teórico: tenemos mascotas y
renunciar a ellas podría causar más daño
que bien. Por otra parte, como sugiere
Francione, el cuidado de los animales
domésticos parece ser la único área
donde muchas personas hacer lo
correcto por los animales; Convencer a la
gente de lo contrario es difícil.

Tim Wass, the chair of the Pet Charity,
an animal welfare consultant and a
former chief officer at the RSPCA,
agrees.
“It has already been decided by
market forces and human nature … the
reality is people have pets in the millions.
The question is: how can we help them care
for them correctly and appropriately?”

Tim Wass, el presidente de la Caridad de
mascotas, un consultor de bienestar
animal y un ex jefe de la RSPCA, está de
acuerdo. “Ya ha sido decidido por las
fuerzas del mercado y la naturaleza
humana … la realidad es que las
personas tienen mascotas en millones.
La pregunta es: ¿cómo podemos
ayudarles a cuidarlos correctamente y
apropiadamente? “

If the short history of pet ownership tells
us anything, it is that our attitude towards
animals is prone to change.
“You see
these rises and falls in our relationships with
pets,”
says Herzog. “In the long haul, I
think petkeeping might fall out of fashion; I
think it is possible that robots will take their
place, or maybe pet owning will be for small
numbers of people. Cultural trends come and
go. The more we think of pets as people, the
less ethical it is to keep them.”

Si la breve historia de la propiedad de
mascotas nos muestra algo, es que
nuestra actitud hacia los animales es
propensa a cambiar.

“Usted ve estos
aumentos y caídas en nuestras relaciones con
las mascotas”
, dice Herzog. “En el largo
plazo, creo que el mantenimiento de las
mascotas podría dejar de ser moda; creo
posible que los robots tomen su lugar, o tal
vez la posesión de mascotas será para un
pequeño número de personas. Las tendencias
culturales van y vienen. Cuanto más
pensamos en las mascotas como personas,
menos ético es poseerlas”.

 

TOMADO DE:

https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2017/aug/01/should-we-stop-keeping-pets-why-more-and-more-ethicists-say-yes

 

NOTAS

 

1. El texto original está en inglés.

2. Traducción libre.

3. Jessica Pierce, antropóloga y bioeticista es la autora de “Run, Spot, Run”.

4. Costa Rica está dentro de este grupo privilegiado de países. Ver: http://www.animalista.cr/__7451/

5. RSPCA, acrónimo para “Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals”. Una protectora con casi 200 años, fue
fundada en 1824 en una cafetería de Londres. El patrocinio real siguió en 1837 y la reina Victoria dio el permiso para
agregar la “R” de real en 1840. <https://www.rspca.org.uk/home>