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Ley N° 3

EL CONGRESO CONSTITUCIONAL

DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA

 

DECRETA:

 

La siguiente,

 

LEY DE JUEGOS

 

Artículo 1.- Son prohibidos todos los juegos en que la pérdida o la ganancia dependa
de la suerte o del acaso y no de la habilidad o destreza del jugador. Son también
prohibidos aquellos en que intervenga el envite.

 

Artículo 2.- Son permitidos los juegos carteados o sea aquellos donde no haya envite,
y los que por su índole contribuyen a la destreza y ejercicio del cuerpo.

Artículo 3.- El juego de gallos es prohibido. A los infractores de
esta disposición se impondrá las penas señaladas en el artículo siguiente.

Peleas de gallos

Artículo 4.- A los jugadores de juegos prohibidos se les impondrá una multa de cien
colones o arresto de sesenta días. A la primera reincidencia, la multa será de
doscientos colones y el arresto de ciento veinte días. Las siguientes reincidencias le
harán incurrir en arresto de ciento veinte a ciento ochenta días, conmutable en multa
de cuatrocientos a seiscientos colones.

 

Artículo 5.- El banquero, dueño o administrador, agente o encargado de un juego
prohibido, será castigado con arresto inconmutable de sesenta a ciento ochenta días.
En igual pena incurrirá el ocupante de la casa, tienda, pieza o terreno donde se
verificare el juego prohibido, o se decomisaren los objetos, dineros, etc. de que habla
el artículo 7 e inciso 4 del artículo 16. El arresto será de ciento ochenta días, si la casa
donde se hubiere jugado fuere un hotel, hostería, cafetería, fonda, posada, club,
casino, vinatería, taquilla, billar u otro establecimiento frecuentados por el público, o si
en la casa de juego se hubiese admitido, aun de simples espectadores, a personas
menores de edad.

 

Artículo 6.- Si el establecimiento no perteneciere a una persona particular sino a una
sociedad, las penas señaladas para el empresario, se impondrán al administrador del
establecimiento, o si no lo hubiere, al Presidente de la Sociedad o de su Junta
Directiva.

 

Artículo 7.- Las multas impuestas benefician los fondos de Educación Común del lugar
donde el hecho ocurriere; y el dinero o efectos puestos en juego, los instrumentos,
útiles y demás objetos destinados a él, caerán siempre en comiso a favor de los
expresados fondos. Las Juntas de Educación tendrán personería para intervenir en
todas las causas por juego, o para hacer las denuncias respectivas ante la autoridad
encargada de conocer de estos procesos.

Artículo 8.-            DEROGADO. 

Artículo 9.-            DEROGADO. 

Artículo 10.-          DEROGADO. 

Artículo 11.-          DEROGADO. 

 

Artículo 12.- No podrán establecerse billares públicos, sin el pago del impuesto
respectivo. La patente no podrá concederse para lugares donde no haya empleados de
policía que los vigilen, ni para puntos que no sean céntricos.

 

Artículo 13.- En las capitales de provincia y demás ciudades, los billares públicos sólo
podrán abrirse de las cuatro de la tarde a las once de la noche, en los días de trabajo,
y de las doce del día a las once de la noche en los días de fiesta legal.

En las otras poblaciones, estos establecimientos se abrirán de las doce del día a las
diez de la noche en días feriados y de las seis de la tarde a las diez de la noche en los
días de trabajo. Por cada vez que se contravenga esta disposición, se impondrá al
dueño del billar cinco colones de multa. A la tercera reincidencia se cerrará el billar por
la policía y quedará el dueño inhabilitado para tener esta clase de establecimientos por
sí o por medio de terceros.

 

Artículo 14.- Si fueren admitidos menores de dieciséis años en un billar, se impondrá
al dueño de éste, y al padre o encargado del menor, una multa de diez colones a cada
uno por cada vez; si fuere mayor de dieciséis y menor de veintiuno, la multa se
impondrá solamente al dueño del establecimiento. A la tercera reincidencia se le
aplicará a éste la pena final del artículo anterior.

 

Artículo 15.- El conocimiento de las causas por juego prohibido será de la exclusiva
competencia de los Agentes Principales de Policía en las capitales de provincia, y de
los Jefes Políticos en los cantones menores, y sus procedimientos serán los señalados
en el Título II, Capítulo Único del Libro V del Código de Procedimientos Penales.

 

Artículo 16.- El cuerpo del delito de juego y por consiguiente la responsabilidad del
acusado, se justificará en cualquiera de estas formas:

➀  Por la declaración de dos testigos presenciales del acto;

➁  Por la confesión del acusado o indiciado;

➂  Por la declaración de dos jugadores de un mismo acto de juego;

➃  Por la aprehensión que se haga de objetos en apuestas, aparatos,
utensilios y demás enseres destinados a la práctica de los juegos
prohibidos, en las mesas o sitios donde se juegue o en poder de
uno de los jugadores sorprendidos;

➄  Por la declaración de un testigo presencial del acto y la confesión
de un jugador del mismo;

➅  Por el dinero, en cualquier forma o cantidad, que se tomare sobre
la mesa, o aparato que se utilice para el juego.

 

Artículo 17.- Se presumen jugadores, y serán penados como tales, los que en el
momento de ser sorprendidos en reunión por sospechas de juego prohibido, intenten
fugarse o resistan de algún modo a la captura de ellos y al decomiso de los efectos de
que trata el artículo 7 o el inciso 4 del artículo 16.

 

Artículo 18.- En persecución de juegos prohibidos el Jefe de Policía podrá autorizar a
sus subalternos, por orden escrita y firmada por él, a penetrar a las casas particulares
en que se verifiquen juegos de azar. Se presume ser de esta clase aquellos lugares en
que alguna vez hubiere la autoridad aprehendido juegos prohibidos y aquellos respecto
de los cuales se justifique previamente en cualquiera de las formas indicadas en el
artículo 16 que se ha jugado o que se está jugando.

 

Artículo 19.- Los billares y demás establecimientos públicos no pueden tener
comunicación con el interior de las casas en que se encuentran o con otra contigua.
Los Gobernadores y Jefes Políticos harán cerrar el establecimiento de quien
desobedezca e impondrán a éste multa de diez a cincuenta colones.

 

Artículo 20.- Los dueños o administradores de billares públicos que permitan la
permanencia de particulares en el interior del local del establecimiento después de la
hora del cierre, incurrirán en la pena que fija el artículo 5 de esta ley.

 

Artículo 21.- Las personas que son sorprendidas en el interior de un billar público,
después de cerrado éste, se tendrán por presuntos jugadores y se les juzgará y penará
como a éstos.

 

Artículo 22.- Siempre que por los medios establecidos por esta ley se justificare que
en un establecimiento público se ha jugado por dos veces juegos prohibidos, deben los
Gobernadores o Jefes Políticos, ordenar su clausura.

 

Artículo 23.- En cada una de las Gobernaciones, Jefaturas Políticas y Agencias
Principales de Policía, se anotarán en un libro, que al efecto se llevará, los nombres de
los jugadores condenados, la fecha de la condena y la cuantía de ésta.

 

Artículo 24.- Durante la celebración de las Fiestas Cívicas en cualesquiera
poblaciones de la República, no se tolerarán, por ningún motivo, los juegos prohibidos.

 

Artículo 25.- El funcionario que infrinja las disposiciones de esta ley será destituido e
incurrirá, además, en noventa días de arresto inconmutable. Las autoridades de policía
que toleraren o no cumplieren estrictamente con todas las disposiciones de esta ley,
-además de las penas señaladas en este artículo-, pagarán a la Junta de Educación
respectiva, la multa que en cada caso debería pagar el infractor.

 

Artículo 26.- Quedan por la presente derogadas todas las leyes anteriores relativas a
juegos prohibidos.

 

Comuníquese al Poder Ejecutivo

 

Dado en el Salón de Sesiones del Congreso.- Palacio Nacional.- San
José, a los treinta días del mes de agosto de mil novecientos
veintidós.

 

ARTURO VOLIO

Presidente

M. F. QUESADA

Primer Secretario

NAUTILIO ACOSTA

Segundo Secretario

 

Casa Presidencial.- San José, a los treinta y un días del mes de agosto de mil
novecientos veintidós.

 

Ejecútese

 

JULIO ACOSTA
  El Secretario de Estado encargado
del Despacho de Policía


Julio Acosta García

1920 -1924