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¿Por Qué Estamos En Contra De Las Corridas A La Tica?

17 - Nov - 2018

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Desde el punto de vista moral, la posición del ser humano como especie dominante que tiene poder de disposición sobre el resto de los animales no humanos, obliga a tener un comportamiento ético hacia las demás especies. El vínculo humano – animal se remonta al origen de la humanidad y ha dado como resultado una serie de relaciones que han permitido el progreso material del ser humano y se han originado conexiones tan cercanas como la domesticación de algunas especies.

Si bien es cierto que existe un deber de consideración moral de los humanos hacia todas las otras especies animales, también lo es que este deber es aún mayor para con las especies domésticas, las cuales son formas de vida que hemos originado a partir de especies silvestres y que hemos ido modificando con el fin de satisfacer nuestras necesidades e intereses.

La domesticación es un proceso complejo, una selección genética de muchas generaciones, que solo se ha conseguido con unas cuantas especies. [1] Si el tema le resulta interesante, le recomendamos leer:

De esta manera, la dependencia que estas especies tienen del ser humano es muy grande y en la misma medida debe serlo nuestra responsabilidad hacia ellas. Esta responsabilidad tiene que ver no solamente con el manejo adecuado de los animales no humanos por parte de las personas, también en no incurrir en prácticas de maltrato deliberado contra ellos.

El maltrato animal es un antivalor que no sólo hace daño a los animales no humanos agredidos, sino que degrada a los seres humanos que las llevan a cabo y a las sociedades que las toleran o peor aún, las promueven.

El progreso moral solo es posible cuando prevalecen la compasión y la empatía, sobre el morbo y la envidia.

En Costa Rica el tema en el ámbito jurídico, lo desarrolla la Sala Constitucional y forma parte de la jurisprudencia costarricense. Si le resulta interesante, le recomendamos leer:

Por todas estas razones, es propio de una sociedad que aspira a la mejora integral, el desarrollar programas y políticas públicas que ataquen y desestimulen la crueldad contra los animales en todos los niveles de la sociedad, pero muy especialmente dirigidas a la infancia en donde además estos programas pueden contribuir al desarrollo de valores como la compasión, la tolerancia y la consideración hacia los demás, particularmente hacia los más débiles o vulnerables.

En nuestro país, la centenaria prohibición de las peleas de gallos es una manifestación del interés de los costarricenses en el tema del bienestar animal, que ha tenido otras expresiones históricas reflejadas en regulaciones como la prohibición del uso de animales silvestres en circos o la promulgación de la Ley Nº 7451, Ley de Bienestar de los Animales.

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Toda esta normativa ha sido en su momento vanguardista, por lo cual no resulta extraño que hoy la mayor parte de la sociedad costarricense muestre una renovada sensibilidad en el tema del bienestar de los animales no humanos y también una enérgica posición contra el maltrato animal, que se ha puesto de manifiesto mediante una fuerte penalización de las prácticas que impliquen actos de esta naturaleza.

Las autoridades administrativas, en concordancia con este clamor social y en el cumplimiento de sus competencias y obligaciones legales, han emitido importantes reglamentos ejecutivos en este ámbito.

No obstante debemos enfatizar que el maltrato y la negligencia para con los animales no humanos, es en un contexto mayor, una problemática social que trasciende por mucho a estas víctimas. Incluso debemos de agregar que algunas prácticas, mal llamadas “tradiciones”, todavía arraigadas en el país, se convierten en amplificadores de violencia.

Para proteger a las personas menores de edad, el PARTIDO ANIMALISTA tiene propuestas concretas, de enorme utilidad para romper el ciclo de violencia social desde sus primeras manifestaciones.

  • Prohibir todo espectáculo taurino.
  • Como las “corridas a la tica” y de monta de toros todavía son legales, deben: 
  • hacerse en un redondel,
  • cumplir con un reglamento ejecutivo con medidas que protejan tanto a los actores humanos como a los animales no humanos (toros y caballos),
  • prohibir el ingreso de personas menores de edad, y
  • que la transmisión solo se permita en horarios nocturnos.

Se busca conseguir coherencia con la Declaración Universal de los Derechos del Niño, al proteger a las personas menores de edad de esta forma de violencia social, afirmando su derecho a tener un desarrollo físico y emocional apropiados.

Veamos algunos artículos de esta importante Declaración:

  • Artículo 2: El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño.
  • Artículo 6: El niño, para el pleno desarrollo de su personalidad, necesita afecto y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; […]

LAS CORRIDAS A LA TICA

Mientras unos las disfrutan por el morbo que el espectáculo ofrecen, otros la rechazan por las consecuencias que sufren los toreros improvisados y el maltrato hacia los animales no humanos. Lo cierto es que las “corridas a la tica”, continúan siendo legales, por considerarse una tradición.

En las “corridas a la tica”, no se mata al toro, lo que quedó legalmente establecido en el Reglamento Ejecutivo (decreto ejecutivo) N° Nº 19183-G-S, Reglamento a las Actividades Taurinas y sus reformas [https://www.animalista.cr/ley-19183-g-s-actividades-taurinas/]

Una encuesta realizada por los estudiantes de tercer año en el curso de Diseño de Encuestas por Muestreo, corrobora que ver las “corridas a la tica” es una tradición que practica la mayor parte de los costarricenses, pues un 94,5% las ha visto por televisión o en los resúmenes de las noticias y un 50,2% ha ido alguna vez a ver las “corridas a la tica” a algún lugar del país.

El gusto de los ticos por las corridas se remonta a la época colonial cuando se registran las primeras corridas que surgen ligadas al desarrollo de la ganadería y por la influencia española en el Valle Central y en Guanacaste, donde se desarrolló la tradición con diferentes matices.

Según el historiador M.Sc. Francisco Enríquez Solano, desde esa época hay registros de que se hacían corridas para las fiestas cívicas; “Siempre las fiestas iban acompañadas con una corrida de toros pero era una corrida muy particular, y por eso la gente las fue bautizando como ‘corridas a la tica’, porque no era a la usanza española” acotó.

LA MONTA Y EL MACHISMO

El M.Sc. Wagner Moreno Moreno, profesor de Psicología, señala que en esta región las corridas y monta de toros surge como una actividad masculina, asociada con un rito de pasaje de la juventud donde se pone a prueba la osadía de los varones en un sistema de valores machista.

“Esta actividad está muy articulada en el imaginario costarricense como una cuestión de valentía” acotó Moreno, y es hasta en décadas recientes que empiezan a participar mujeres.

Una de las diferencias más marcadas en la aceptación o gusto por las corridas se encontró entre hombres y mujeres, ya que ellos (67,2%) disfrutan más que ellas del espectáculo (58,6%).

MORBO EN EL CIRCO

Los ticos consideran a las “corridas a la tica”, una tradición costarricense (promedio de 7,8 puntos), aunque perciben el riesgo para los toreros improvisados y los animales no humanos (toros y caballos).

En una escala de cero a 10 (de totalmente en desacuerdo a totalmente de acuerdo), las personas comparten la idea de que los toreros improvisados tienen familias que sufren las consecuencias (8,8), que arriesgan sus vidas en el redondel (8,7) y que sufren lesiones graves por los “levantines” (8,4).

En cuanto la percepción del cuido de los animales los costarricenses consideran que tienen buenas condiciones de salud con (7,1), pero no creen que se respeten sus derechos (3,7) y se muestran en desacuerdo con la práctica del “chuceo” que se utiliza para que los toros reaccionen (2,6).

La actividad desata adicciones. Los montadores, a pesar de las lesiones, vuelven otra vez al redondel, y la audiencia pide ver sangre y que califica la calidad del espectáculo por la cantidad de heridos o muertos. El morbo y la violencia alimentan la actividad.

Según la encuesta, un 62% de las personas admiten que les gusta este tipo de espectáculo, mientras hay un porcentaje de la población a la que “le disgustan” (19,2%) o que “le es indiferente” (18,1%).

 

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Notas

[1]        Los perros es posible que sean los primeros animales domesticados por el Homo sapiens. Distintos estudios arqueológicos y genéticos, permiten decir que los perros actuales tiene sus raíces en el lobo. El proceso de domesticación ha tomado más de 18 mil años, y todavía se discute si fue por acción del ser humano, producto de una autodomesticación o ambas.

[2]        Para ampliar sobre distintas investigaciones que relacionan la crueldad contra los animales con la violencia social, puede consultar:

             ●           “Cruelty to Animals and Interpersonal Violence”, (Purdue University Press, 1998)
             ●           “Forensic Investigation of Animal Cruelty: A Guide for Veterinary and Law Enforcement Professionals” (Humane Society Press, 2006)
             ●           “Prosecuting Animal Cruelty Cases: Opportunities for Early Response to Crime and Interpersonal Violence”, publicado por American Prosecutors Research Institute
             ●           “Dogfighting Toolkit for Law Enforcement”, publicado por el U.S. Department of Justice.

[3]        En Costa Rica vale la pena revisar los trabajos de la criminóloga Licda. Isaura Vega Salas. Ver:

https://cambiopolitico.com/mayores-sanciones-para-el-maltrato-animal-un-punto-de-vista-criminologico/20068/

 

 

 

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