+(506) 8747-7227 | +(506) 8747-PACR info@animalista.cr
logo

Según los especialistas no existen razas “buenas” y “malas”

12 - Sep - 2017

Descargar

Remarcan que la clave es tenerlos socializados y nunca considerarlos como humanos.

 

Graciela Gioberchio

Este verano, un Pitbull atacó a un nene de 4 años mientras jugaba en una casa de Lomas de Zamora y le destrozó la cara. Según la Fundación Argentina para el Bienestar Animal, las mordeduras de las mascotas a algún miembro de la familia, son casi tan frecuentes como los ataques en la vía pública. Independientemente del lugar donde ocurran, cada vez que ocurren casos tan graves como éste, el debate vuelve a instalarse. La pregunta clave es si hay perros peligrosos o si son los dueños los que estimulan ciertas características de los animales.

Clarín consultó a especialistas en comportamiento animal y los dos hicieron hincapié en que en primer lugar hay que salir del remanido estereotipo de que existen perros “buenos” y perros “malos”. “La gente cree que un Collie o un ovejero alemán son buenos y un Doberman o un Rottweiler son malos. Y no es así: es más peligroso un Caniche toy criado por manos inexpertas que un Dogo de Burdeos en manos expertas”, explica el médico veterinario Marcelo Zysman, docente de la Facultad de Veterinaria de la UBA.

“El propietario de un perro de más de más de 20 o 30 kilos, básicamente, tiene que tener sentido común. Ser consciente y coherente con el perro que está criando: porque si pretende que ataque tiene que tener claro que no lo puede llevar a pasear a la plaza sin correa, collar y bozal, por ejemplo”, grafica el especialista. ¿Por qué atacan más a los chicos? Zysman afirma que hay varias razones:

“Acá entran a jugar los códigos sociales, el temor y también la talla del niño porque está a la altura del perro, por eso las mordeduras más peligrosas son en la cara y manos”. Y sigue: “Intervienen, desde luego, el componente genético del perro y el medio en el que vive pero lo más importante es el trato y la educación que le brinda su dueño y la familia con la que convive. Sobran los ejemplos de perros considerados potencialmente peligrosos que son más que confiables”, asegura.

Por su parte, el médico veterinario Claudio Gerzovich Lis, especialista en etología, señala: “Que el perro muerda es un síntoma como cuando una persona tiene fiebre; ese síntoma se puede relacionar con distintas entidades comportamentales. Una de las razones más frecuentes es la predatoria: cuando el chico se convierte en un objeto que el animal busca cazar: un pequeño en movimiento frente a un perro no bien socializado puede generar este tipo de comportamiento”.

¿Qué hacer entonces? Gerzovich Lis responde tajante: “Hay que entender que el perro no es un humano que ladra: tienen sus propios patrones de comportamiento y desde que son cachorros hay que entenderlos. Tiene un comportamiento social, otro jerárquico (los perros y cachorros necesitan un liderazgo), también territorial (tiene que tener claro cuáles son sus lugares en la casa) y es cazador, por eso la necesidad de sociabilizarlo con niños y adultos”.