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11 ¿Son Iguales Todos los Animales?
La unicidad de la vida se ve reflejada en las características del genoma,
que tiene genes similares para todas las forma de vida, pero con sutiles
diferencias para cada especie e individuos.
Caben algunas preguntas:
¿Son todas las personas iguales: mujeres, hombres, menores de edad,
comatosos [ (1)], pieles de distinto color?
¿Es esa ínfima diferencia entre humanos y los demás animales, suficiente para crear un abismo entre nosotros y los miembros de esa otra especie en cuanto a la consideración de ser sujetos morales y de derecho?
¿Y todos los animales no humanos son iguales?
La respuesta debe elaborarse considerando los conocimientos biológicos de los que se dispone hoy en día, en vez de intentarlo desde posiciones anacrónicas, de un pasado con una ciencia muy básica. Al respecto es ilustrativo lo que apunta Jorge Riechmann [ (2)]:
La diferencia entre el hombre y el chimpancé (nuestro pariente evolutivo más próximo), por ejemplo, no es el salto abismal entre una criatura dotada de alma inmortal por su creador y otra desprovista de ella, sino un límite entre dos seres evolutivos muy cercanos, que comparten un antepasado común hace apenas 5 o 6 millones de años“.
La realidad de pertenecer a nuestra especie, determina que el ser humano ponga por encima a sus congéneres. Un razonamiento histórico natural distinto a ese por parte de las personas, probablemente, no
hubiese permitido que la nuestra sea hoy una especie exitosa.
El interés por nuestra propia especie es necesario para asegurar la subsistencia, y, es probablemente un rasgo compartido con muchas de las demás especies animales. Un mecanismo involuntario que permite el
triunfo en la historia evolutiva.
No obstante la advertencia del “especismo” [ (3)]que nos señala Peter Singer [ (4)], en el PARTIDO ANIMALISTA defendemos que, no resulta particularmente egoísta o éticamente condenable, el que las personas pongan a los humanos por encima de otras especies, y que se hagan diferenciaciones científicamente aceptables, entre una especie y otra.
Cuando proponemos derechos para los animales no humanos y de incorporarlos al ámbito moral, no necesariamente implica que no pueda hacerse una categorización moral entre los diferentes organismos.
La escala zoológica permite ordenar a los animales según la complejidad de su sistema hormonal y neurológico. No es lo mismo una lombriz, que un simio. No se debe tratar igual, lo que es distinto.
Las generalizaciones, son las arenas movedizas del avance. Nos meten en errores y en extremismos. Descalifican los argumentos y ridiculizan a
los proponentes.
Es posible, en un plano teórico, asumir que la vida es el bien a proteger. En ese supuesto, tanta vida tiene un insecto, una lechuga y una persona. Todos tienen derecho a vivir su existencia. ¿Será eso práctico y razonable?
No es sencillo negar la cadena trófica [ (5)] o abstraerse ella. Si la eliminamos de la ecuación de la vida, terminaremos defendiendo únicamente seres primitivos y básicos. Ni las personas veganas (que no incluyen en su dieta alimentos de origen animal), podrían alimentarse o existir, y menos todavía criaturas carnívoras o vegetarianas.
Ni siquiera las ballenas [ (6)] cuya dieta consiste de pequeños crustáceos, principalmente copépodos (algunas especies también comen importante cantidad de krill), podrían exceptuarse al comer “vida”.

 

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NOTAS

 

1. Es un estado mórbido grave en que la conciencia y la motilidad se encuentran suspendidas; generalmente producto de un traumatismo o relacionados a enfermedades del sistema nervioso.

2. Jorge Riechmann Fernández, español nacido el 24 de marzo de 1962. Es un poeta, traductor, ensayista, matemático, filósofo, ecologista y doctor en ciencias políticas.

3. El especismo es el tratamiento adverso o desconsideración basado en la pertenencia a diferentes especies. También sería especista tener en diferente consideración a los perros y gatos en comparación con animales de otras especies, o por nivel intelectual (simios, delfines…).

El término fue acuñado en 1970 por el psicólogo Richard D. Ryder quien lo aplicó para describir la existencia de una discriminación moral basada en la diferencia de especie animal. Entre los humanos, la representación más común del especismo es el antropocentrismo moral, es decir, la infravaloración de los intereses de quienes no pertenecen a la especie
Homo sapiens.   Científicos como Richard Dawkins o filósofos como Óscar Horta –este último a partir del argumento de superposición de especies– han hablado en contra del especismo. 

Peter Singer empleó más tarde (en 1975) el término ‘especismo’, en su libro Animal Liberation: A New Ethics for Our Treatment of Animals. Posteriormente, a mediados de los años 70, autores como Stephen Clark y Andrew Linzey publicaron otros libros citando al concepto en cuestión.

En 1979 el término ‘speciesism‘ se tradujo al castellano en el Diccionario de Filosofía de Ferrater Mora. El filósofo José Ferrater Mora tradujo el término como especieísmo, si bien a lo largo de los últimos años está mucho más extendida la palabra especismo.

4. Peter Albert David Singer (6 de julio de 1946) es un filósofo utilitarista australiano. Profesor de derecho y más tarde de filosofía en la Universidad de Monash (Melbourne).

Tras sus estudios iniciales en Australia, se traslada a la Universidad de Oxford, donde toma contacto con el utilitarismo ético mediante la lectura de autores en lengua inglesa, como Jeremy Bentham y John Stuart Mill. Allí participa de protestas contra la guerra de Vietnam, y tiene lugar su «conversión» al vegetarianismo, por influencia de algunos estudiantes, que le despertaron el interés por la ética aplicada a los animales, el trato ético a los animales, el aborto, la eutanasia, la pobreza, la distribución de ingresos, la educación, entre otros.

5. La cadena trófica (del griego trophos, alimentar, nutrir) describe el proceso de transferencia de sustancias nutritivas a través de las diferentes especies de una comunidad biológica, en el que cada uno se alimenta del precedente y es alimento del siguiente.

6. Los balénidos (Balaenidae) son una familia de cetáceos misticetos que incluye solo cuatro especies, en dos géneros, Balaena y Eubalaena. Sin embargo el término ballena es usado en sentido amplio para referirse a todos los grandes cetáceos incluidos en el suborden Mysticeti (cetáceos con barbas) como el rorcual azul (Balaenoptera musculus) y a varias especies del suborden Odontoceti (cetáceos dentados), por ejemplo el cachalote (Physeter macrocephalus).